CASINEROS PORTEÑOS NEGOCIAN PAGAR IMPUESTOS ATRASADOS DESDE 2003 POR $ 2.000 MILLONES

SE RINDIERON CONCESIONARIOS DE LOS BARCOS Y EL HIPÓDROMO • VAN A LA MORATORIA PARA PAGAR INGRESOS BRUTOS DESDE 2003 • DESDE MAYO YA PAGAN $ 50 MILLONES EL MES • REFORMA DEL VOTO: CASI UN EMPATE • TAMBALEAN LAS PASO PARA 2019 • DUHALDE TIENE QUIEN LE ESCRIBA • CAPITANICH REARMA CON PARLASURES EN EL CHACO • AGENDA MADRILEÑA PARA PINEDO Y SANZ

 El gobierno festeja en estas horas otro triunfo frente a los concesionarios del juego en la Capital Federal. Los grupos que administran los barcos y el Hipódromo de Palermo se acogieron a la moratoria de la ley 5616 de la ciudad de Buenos Aires para pagar el impuesto a los Ingresos Brutos que deben desde 2003 hasta el mes de abril pasado, que llega a los $ 2 millones. Desde mayo de 2016 esas empresas han comenzado a pagar ese tribuno, e ingresan a las arcas de la administración local alrededor de $ 50 millones por mes. Esos grupos realizaban actividades en el distrito amparados en que la actividad se realizaba en territorio federal. Eso lo consintieron los gobiernos desde la década de los años ’90 con los sucesivos concesionarios. El mejor momento fue con la administraciones Kirchner que alcanzaron marcas notables en la defensa de la soberanía timbera.

Mauricio Macri, siendo jefe de gobierno de la ciudad de Buenos Aires, inició en 2015 una serie de acciones que arrinconaron en la justicia a los concesionarios. Cuando asumió el gobierno nacional, reconoció la jurisdicción de la administración porteña sobre el juego, que inició las demandas para que pagasen el tributo a los Ingresos Brutos con retroactividad a 2003. Esta tarea estuvo a cargo del abogado Fabián Rodríguez Simón, que es asesor de la Lotería Nacional y del Instituto del Juego de la Ciudad. Rodríguez Simón informó a Macri y a la mesa de coordinación del gabinete en la reunión de ayer jueves en Casa de Gobierno.

El trajinado proyecto de reforma electoral terminó complaciendo la principal demanda peronista: que no hubiera corralito en las PASO, de manera de que un votante pueda armar su combinación de categorías con candidatos de todas las alianzas, por fuera de la limitación que había propuesto el oficialismo. Ese artículo se cayó en medio de la sesión y terminó de alisándole al futuro al proyecto. También el peronismo logró que se haga un recuento de votos en las mesas con el testimonio papel, antes del escrutinio electrónico. Los partidos chicos se benefician porque se baja el piso de votos en las PASO para competir, porque se presume que en el nuevo sistema mucha gente va a dejar categorías con “voto en blanco” y eso perjudica a los menos votados. Para el oficialismo y la oposición el resultado no es tan malo, emprolija la oferta electoral, les abarata las cosas a los partidos con estrellas, pero sin grandes aparatos, y restringe algunas picardías como la que hacen los intendentes bonaerenses cuando repartían boletas de todos los partidos a cambio de que a ellos los voten en su comarca. Ahora no habrá boletas más para repartir, algo que puede producir síndrome de abstinencia en los punteros que dedicaron toda una vida a refinar ese mecanismo. Es lo que enfureció a Néstor Kirchner ante los intendentes del conurbano cuando perdió las legislativas de 2009 frente al debutante y aficionado Francisco de Narváez. Para terminar con esos traidores es que se crearon las PASO, una herida absurda.

Estos pergeños reglamentarios están hechos mirando a las elecciones de 2017, que el gobierno cree que debe ganar para responder a la cautela de los inversores, que quieren verlo superando ese escollo. Toda la arquitectura aprobada afecta sólo a las elecciones legislativas. Para las presidenciales hay dos novedades: 1) se terminan las triquiñuelas de colgar un candidato a gobernador de varios presidentes, como hicieron Gerardo Morales en Jujuy y Martín Sabatella en Buenos Aires. 2) No está cerrado el proyecto de fondo de Macri: eliminar las PASO, un invento kirchnerista que estatizó la vida interna de los partidos, se justificó en la democracia interna, pero que es un festival de la lista única. El gobierno y los inversores deberían mirar un poco más allá y percibir que con un 2019 que se cuida solo, habrá Macri por lo menos hasta 2023, una fecha que parece el título de un filme de ciencia ficción.

Para achatar el serrucho de la gestión el gobierno festeja que logró sentar a empresarios, gremios y curas como nadie lo había hecho antes, a menos que no se cuente el Diálogo Argentino, que juntó a esos estamentos en 2001, llamados por Jorge Bergoglio, pero terminó con la caída de Fernando de la Rúa. “- Estamos haciendo historia, aunque no lo crean”, decía el séquito que lo acompañó a Macri al almuerzo del Cicyp en el Alvear, adonde festejó los 75 años de ese sello bajo la mirada embroncada de los hombres de negocios. Algunos de sus acompañantes, como Ernesto Sanz, le pasaron un diagnóstico ambiental al presidente: los empresarios creen que los embretaron en la reunión del miércoles, y cuando volvieron a las cámaras a las que pertenecen tuvieron que escuchar la furia de los que puedan pagar ningún bono.

Los sindicalistas tienen menos drama, porque juegan a varias puntas en política y han elegido ya un rumbo: no van a confrontar con el gobierno, no hay humor para un paro y lo último que harían es tomar posiciones que el oficialismo va a identificar con una reivindicación del ciclo Kirchner. Los sindicalistas perciben de lejos, con olfato pampa, el perfume a calas. Si no, no se explica que hayan llegado pasado por una ventanilla nueva del peronismo, en la que nadie había prestado atención: la quinta Don Tomás de Eduardo Duhalde, Allí fueron en malón el 17 de Octubre a comerse un asado peronista, casi sin testigos de la política (apenas Alfredo Atanasoff, el massista “Pato” Fernando Galmarini, Antonio Arcuri, alguno más). Allí escucharon detalles del armado que imagina Duhalde, que ya logró venderle un plan de ferias francas al gobierno de Macri, y que retomó la relaciones con los sindicalistas de la nueva CGT a través de uno de los escribas de sus libros y discursos, el diplomático Carlos Piñeiro Iñíguez. Este diplomático, ensayista, historiador del peronismo fue embajador en el Ecuador y terminó peleado con el anterior gobierno. Ahora se desquita con estos pininos como armador de neo duhaldismo. Ahora es el asesor del compañero Juan Carlos Schmid (Dragado y Balizamiento, de ríos y mares, en entiende).

De esos chorizos y morcillas de Don Tomás salieron gritos de guerra contra el PJ que conduce José Luis Gioja. Los entonó uno de los invitados a ese asado, Luis Barrionuevo, con el pedido de renuncia a la cúpula del partido. Duhalde ya ensayó esa asonada con un recurso judicial que puso en vilo al PJ, a la que la Cámara Nacional Electoral salvó de la intervención que quería el macrismo. Un momento ideal, con Gildo Insfrán – presidente del Congreso del partido – de nuevo en las páginas policiales.  Barrionuevo y Duhalde visitarán la semana que viene a Pichetto, que integra la mesa nacional del PJ que ellos cuestionan, para retorcer el torniquete.

Más lejos, y a contrafrente de estos escenarios, Jorge Capitanich se llevó al Chaco un lote importante del peronismo kirchneristas que subsiste en esa estructura del PJ. Organizó un ciclo de charlas por el 17 de Octubre por el cual desfilaron Silvina Batakis, Daniel Filmus, Victor Santa María, Lorenzo Pepe, Eduardo Valdés. El ex jefe de gabinete abrió con este lote de Parlasures un local para que resistan los embates del macrismo que no quiere que cobren sueldo. Capitanich está enojado con el resto del peronismo y ha superado alguna bronca con Cristina de Kirchner, a la que le reprocha no haber montado un plan de protección del “modelo” que fuera más allá de su círculo familiar. El chaqueño se quedó afuera de la conducción del PJ, pero ya tiene plan 2017: ser candidato a diputado nacional. De paso, le pone algo de combustible a la recuperación del peronismo, buscando quebrar la fatalidad institucional, es decir el brete del ballotage que puede mantener a esa formación fuera del poder durante algunos años. Recogió lo que dijo Cristina sobre la necesidad de una reforma constitucional que equilibre el poder de los políticos y el de las “corporaciones” (entre ellas la prensa, como ha fabulado siempre). De eso había hablado en setiembre Cristina en un largo discurso en un congreso en Quito Ecuador. Allí desarrolló la misma hipótesis que usó Cambiemos contra ellos en 2013-2015: armar una nueva mayoría que le permita al peronismo ganar en primera vuelta, porque en segunda siempre van a perder. Para eso ha convocado a un congreso de juristas peronistas y peronoides en el cual Eugenio Zaffaroni será la estrella. Como este abogado insiste en una reforma constitucional para instaurar el sistema parlamentario – algo que el peronismo le rechazó siempre a Raúl Alfonsín – creen que seducirá a algunos radicales. Pero para el peronismo reforma significa una sola cosa: eliminación del ballotage. Una quimera hoy, pero una herramienta para negociar alguna vez con el macrismo si éste se debilita al punto de tener que entregar ese mecanismo, que ya debió cederlo Carlos Menem en 1994 a cambio de su reelección.

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Rogelio Frigerio describió en la última reunión de coordinación del gabinete su proyecto de crear una Agencia Federal de Municipios para descabezar el poder de la Federación Argentina de Municipios. Ese fortín lo maneja ahora la matancera Verónica Magario, que festejó un mensaje del papa Francisco que leyó como un rechazo al proyecto macrista de desguazar ese municipio. La idea de Frigerio no es nueva; la discutieron en la FAM cuando mandaba Julio Pereyra apenas asumió Macri en diciembre pasado. ¿Por qué se demoró? Porque Frigerio no quiere una guerra de superficie sino acordar con el peronismo razonable – de nuevo el compañero Pichetto – Esa agencia la puede crear Macri por decreto y redundará, primero que nada, en el corte de los subsidios estatales a ese sello adonde, recordó Frigerio, “ha llegado a ser sede de la recepción de las listas electorales del Frente para la Victoria”. Frigerio declaró hace rato el estado deliberativo y mandó a testear entre los intendentes de Cambiemos la posibilidad de una pelea para capturar a la FAM con Ramón Mestre – alcalde de Córdoba capital -. El peronismo cerró todos los caminos y consagró a Magario, jefa de la zona liberada de La Matanza. Después de la cumbre de intendentes de Tecnópolis del mes pasado Frigerio reactivó el estudio sistemas parecidos en otros países, especialmente las instituciones que articulan en España las relaciones entre los gobiernos locales y el estado nacional.

Federico Pinedo desembarcó ayer en Madrid, para una mini gira de reuniones con legisladores españoles que comenzó con un desayuno junto a Ramón Puerta en la Casa de América de la Capital Española. le seguirá el 29 Ernesto Sanz, a quien lleva la Cámara Española de Comercio de la República Argentina que preside el abogado Guillermo Ambroggi. Tiene previstas reuniones en las Cortes y en el Instituto Elcano, adonde es secretario el ex diputado socialista y ex embajador en Buenos Aires Rafael Estrella, que además lo llevará a alguna cueva a escuchar flamenco, otra de las especialidades del anfitrión.

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