Fiera venganza, la del tiempo
Entender la política es entender su ingrediente más importante, que es la temporalidad. «Fiera venganza la del tiempo/Que le hace ver deshecho lo que uno amó», enseña Discépolo. El aprendizaje de un dirigente es resistirse al síndrome de eternidad. Nadie cree mucho en que la función es un servicio público que paga la sociedad para administrar lo que es de todos. No es un proceso de beatificación del individuo.
La crisis del peronismo menemista comenzó cuando Menem intentó la tercera relección. Perdió el poder en 1999 y en poco más de un año estaba preso. Dinamitó el poder propio y el de su partido. Al menemismo le sobraba Menem. Al peronismo que recupera la unidad y el poder en 2019 le sobraba la familia Kirchner.
La vicepresidente dedicó su gestión a intentos de reforma judicial que no prosperaron, a boicotearlos a Martín Guzmán y a Alberto Fernández. Se salvó ella, pero paralizó a su gobierno. Ejerció el Poder Ejecutivo en varias oportunidades. Nunca usó la lapicera para tomar ninguna de las medidas que decía reclamar. El fracaso del gobierno es su fracaso.
Salieron terceros. Casi a la B. El peronismo del AMBA, otra vez, termina dependiendo del peronismo del interior, el que nunca quiso que un gobernador de Buenos Aires fuera presidente. Como todo el sistema político argentino, es víctima de factores que desencadena y no puede dominar, que se vuelven contra ellos, como haberle dado el voto a los jóvenes desde los 16 y después arrojarlos al desempleo y la falta de futuro.
Mejor que el Fan Club divida a Cambiemos
La fuerza de Milei es una coalición que tiene como cabecera el Partido Demócrata Nacional, el viejo partido conservador que tiene en Mendoza el santuario nacional.
Más que un partido es un fan club que se alimenta de dos productos prexistentes: 1) el programa económico de Cambiemos 2015, de Federico Sturzenegger, para dar un nombre 2) un cartoneo eficiente de los restos del peronismo invertebrado. Aprovechó comarcas juveniles que se han desprendido del peronismo del conurbano, o dinosaurios del peronismo noventista que evocan a Menem, Cavallo, la convertibilidad.
En lo táctico, se aprovechó de la candidez del peronismo que le cuidó el voto y lo alimentó hasta el destete, con la idea de que era mejor que los votos anti-gobierno se fuesen a Libertad Avanza y no a Juntos por el Cambio, que es el Armagedón de sus derrotas: lo expulsó del poder en 2015, y mientras exista les complica la existencia. Comparado con Cambiemos, Milei es un tigre de papel para el peronismo, del cual es un emanación emergente del mal gobierno. Es decir, fácil de controlar.
(De la columna «Se elige nuevo Congreso, el poder que marcará la diferencia» – Entretelas de la política, en Clarín de hoy – http://www.clarin.com/economia/elige-nuevo-congreso-poder-marcara-diferencia_0_WNkPl7CUFN.html?fromRef=twitter)