Se normaliza el Senado
La primera manifestación del cambio es la convocatoria de un puñado de dirigentes, con Lousteau a la cabeza, a una sesión especial del Senado para tratar proyectos que aseguren el financiamiento de la educación, particularmente la del nivel universitario.
La firma un arco amplio de bloques, lo que asegura que estén cerca del quórum. Ya ocurrió con el llamado a sesión contra el DNU 70 y Victoria Villarroel debió convocar a la sesión, so riesgo de que la Cámara le retirase las facultades que le cedió para armar las comisiones.
El episodio del aumento de los salarios abrió una crisis interna en el bloque de «Los 39» que construyó Juan Carlos Romero, que ha despertado algún sueño en el bloque de los 33 peronistas, que ahora pueden estirarse a más.
Se quejan de que los han marginado de las comisiones por no aplicar un reparto proporcional. Pensaban hasta ahora en llevar la cuestión a la justicia para presionar al oficialismo. Pero han visto luz al final del túnel y empiezan a integrarse a las comisiones más importantes.
Se normaliza la situación en la Cámara y habrá multipartidarias peligrosas para el gobierno. Una es la que puede poner en peligro el DNU 274/24 que impuso una fórmula de movilidad previsional a la baja, que se aplica a falta de otra norma.

La hora de los «emplazamientos»
En Diputados, las tribus de la UCR – alas De Loredo y ala Manes -, Hacemos y la Coalición de Elisa Carrió, pidieron que se convoque a la Comisión de Educación para tratar la misma materia. El miércoles pasado fracasó un llamado del peronismo a sesión especial. Sólo hubo 123 bancas ocupadas, sobre las 129 que necesitaban para arrancar una sesión.
Pero en la sesión de este lunes por las leyes-bala del gobierno, ese grupo pedirá que se apruebe un emplazamiento a la Comisión. Emplazar es ponerle fecha de tratamiento a un proyecto cuando la Cámara o una comisión miran para otro lado.
Pedirán este lunes otro emplazamiento más riesgoso para el gobierno: es para que el presidente de Presupuesto y Hacienda, José Luis Espert, ponga en el orden del día el dictamen que votó la Comisión de Previsión Social el miércoles 17 de abril.
El dictamen de mayoría tiene 13 votos y la propuesta la hizo el peronismo. Esto asegura que el emplazamiento tenga el voto de Unión por la Patria, que propone reflotar la fórmula de movilidad que impuso Alberto Fernández.
Quemá esas fotos
Otra señal de cambio es la pacificación con el planeta sindical. Quedó impresa en el dictamen de mayoría de la ley minibús – llamada Bases por el oficialismo, en una evocación alberdiana digna de mejor causa – y es el retiro del Banco Nación de la lista de empresas públicas privatizables. Figuró en todos los proyectos del gobierno desde la primera versión de la ley ómnibus.
Y hubo una señal más, discreta. Fue la reunión que mantuvieron los dirigentes del sindicato de los bancarios (Palazzo conducción) con el secretario de Trabajo Julio Cordero. Fue para cerrar el acuerdo entre la Bancaria y los dueños del banco Galicia, por el cual habrá fusión sin despidos con el HSBC.
El acuerdo lo cerró el diputado y jefe del gremio Sergio Palazzo con el principal accionista del Galicia, Eduardo Escasany. Cordero pidió que la firma del acuerdo se hiciese en el Ministerio de Trabajo, para mitigar la imagen antisindical del actual gobierno.
Hubo fotos, pero a los protagonistas les pareció mejor no revolearlas mucho para evitar que se enterase Olivos: la cartera de Trabajo es un cadalso donde suele rodar, cada semana, la cabeza un funcionario del sector.
(De la columna «Sale por la política, y a pesar de Javier Milei», Entretelas de la política, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/sale-politica-pesar-javier-milei_0_PcLFREOKKX.html)