El peronismo intentará el martes asegurarse el control del Consejo Federal de Inversiones, un organismo interjurisdiccional con dinero y poder suficiente como para considerarlo como la provincia número 25 de la Argentina.
Tiene una junta de gobernadores que controla el peronismo desde el fondo de los tiempos, con un sistema de continuidad que es lo más parecido a la AFA. Allí nada cambia. Lo que cambia es el contexto. La derrota del peronismo en 2023 quebró la llamada Liga de Gobernadores.
Hoy el peronismo tiene seis provincias bajo su control y busca por lo menos mantener la hegemonía en CFI. Gildo Insfrán -que manda sobre este organismo como Julio Grondona controlaba la AFA hasta su muerte- adelantó la elección de renovación de autoridades para este martes, con la idea de asegurarle otro mandato a Ignacio Lamothe, aprovechando la dispersión del no peronismo, que no tiene posición unificada en torno de un candidato propio.
No los ayuda que el Gobierno busque dividirlos para, con los restos del naufragio, construir una fuerza competitiva frente al peronismo unido el año que viene. Esta alquimia es lo que ensaya la mesa chica donde se sientan patoras, rasputines, lules y veterinarios a discutir el futuro del Gobierno.
Como con Lijo, que mueva el peronismo
En esa pelea se juega mucho del poder hacia adelante. El peronismo puede aferrar la unidad que ya tiene y que lo hace fuerte en todas las peleas. El no peronismo puede encontrar la unidad que no tiene. La matriz del debate político después de las elecciones es que el peronismo mantiene la unidad como grupo de poder y suelen votar juntos en el Congreso, por encima de las rencillas de sus dirigentes, con muy pocas disidencias.
El no peronismo, en cambio, vota a la carta según cada tema. El oficialismo logra el acuerdo de los sectores amigables en algunos temas, pero no en todos. El peronismo aprovecha esa debilidad para asegurarse el manejo del CFI, que tiene fondos y proyectos de largo plazo, que comprometen a la mayoría de los mandatarios.
Es una elección abierta, porque el peronismo tiene mayoría de votos en favor de Lamothe, designado bajo el cristinismo, pero no llega a los 2/3 de los votos (tiene 8 sobre los 12, que son más de la mitad más uno de los necesarios). El no peronismo puso en la mesa tres nombres, pero no se ponen de acuerdo para interesar a los neutrales de provincias frentistas, como Misiones o Catamarca, que podrían volcar los apoyos contra el candidato del peronismo.
Lamothe hizo una gestión participativa que mueve a los no peronistas a decir que, si el peronismo lo baja, ellos pelean, pero si el peronismo banca a Lamothe, identificado con Cristina y Wado Pedro, no tienen problema con que siga. Esta posición replica la que tienen en torno a la candidatura de Ariel Lijo para la Corte. Que lo vote el peronismo y después vemos. Si no lo votan, hablemos de todo.
(De la columna «Divisiones en el PRO y la UCR, nueva cumbre peronista y el amigo de los Kirchner y Macri», Avant Premiere, en Clarín de hoy -https://www.clarin.com/politica/divisiones-pro-ucr-nueva-cumbre-peronista-amigo-kirchner-macri_0_PjAuhlE2w4.html)