Murmuraciones sobre el gabinete
Las peleas en el vértice del poder por la revisión de la reglamentación de la ley de acceso a la información han dejado heridos, dígase Guillermo Francos y el «monje negro» (así lo llamó Milei) Santiago Caputo.
Esa reglamentación obedece a la necesidad de proteger la tarea de estudios jurídicos y de grupos empresarios que elaboran en las sombras proyectos que el gobierno hace suyos.
También es un velo sobre el rol de influyente de este Caputo, a quien se atribuyen tomar decisiones sin tener firma ni responsabilidad por lo que hace. Sostener ese decreto es una razón de Estado cuando el juzgado Preska de Manhattan pide que le copien los whatsapp de la cúpula del anterior gobierno y de éste para saber si manejan o no YPF.
Los abogados de la Argentina ya se opusieron con el decreto reglamentario en la mano. Pidieron que se atengan a s comunicaciones externas de los funcionarios y no a las conversaciones internas. ¿A dónde llevan estas peleas en la cúpula? A que Patricia Bullrich facture el aporte al veto con sus diputados y aspire a ocupar, por ejemplo, la jefatura de gabinete en un eventual cambio.
Estas murmuraciones (así llaman los jesuitas a las deliberaciones sobre personas)) crean, como siempre, anticuerpos, que la obligan a defenderse de algunos proyectos que pueden recortarle poder. Uno de ellos imagina una transferencia del Servicio Penitenciario Federal, que hoy depende de Seguridad, a un nuevo formato del ministerio de Justicia, ya con nuevos inquilinos.
Ritondo y las fuerzas del cielo
Cristian Ritondo, por su lado, es el gerente de Macri ante el gobierno y cuenta los días para que la Cámara de Diputados resuelva si le renueva el mandato a Martín Menem como presidente, o se lo devuelven a Milei y rehace su vida con un reemplazo.
Martín Menem llegó a la Cámara por un acuerdo, no escrito, pero tampoco cumplido, entre el nuevo gobierno y el peronismo que es primera mayoría. Se trataba de que el PRO no lograse lo que le había pedido Macri a Milei en el Pacto de Acassuso: que Cristian fuera presidente de la Cámara. Por ahora preside el bloque PRO ha tomado un seguro todo riesgo contra las fuerzas del cielo: logró quedarse también con la presidencia del Grupo Parlamentario de Amistad con el Vaticano.
Se anota seguramente, antes que otros, a la posibilidad de que el papa Francisco venga al país el año que viene. Se los dijo a los sindicalistas que lo visitaron durante la semana. Francisco es un crítico del punitivismo, corriente que la tiene a Patricia como adalid en estas costas. El viernes, en la cumbre de movimientos populares en la que se mostró con Juan Grabois, criticó la represión con gas pimienta a los jubilados. Sonríe Ritondo, que es el anti-Patricia más fuerte del PRO.
El cerco sobre Martín Menem
La tarea de Menem en el cargo le hace perder poder en el lugar de aumentarlo. Este nepo-boy de la política llegó de la mano de otros con más poder (Milei, Unión por la Patria). Ha desperdiciado el año en que tenía ganarse él esa posición y puede reprobar el examen.
El cerco del PRO sobre la conducción de la Cámara incluye la tarea de Silvia Lospennato, vicepresidente 3ª del cuerpo pero que en los hechos actúa como organizadora administrativa y parlamentaria.
Tiene experiencia y capacidad de trabajo, lo que la lleva a ejercer funciones que están por encima del cargo. En algún borrador figura como posible remplazante de Martín, pero la limita su independencia. Votó a favor del veto, pero no fue a Olivos.
