La pulseada interna en el peronismo por designar un nuevo presidente, y el resultado que dio ganador al sector de Maxi Abad en las internas por la conducción de la UCR de Buenos Aires, ilustran sobre los nuevos ingredientes a tener en cuenta para las elecciones que se vienen.
El más elemental es si un gobernador puede ejercer con eficacia, a la vez su cargo y la conducción partidaria. La función de candidato de un gobernante choca muchas veces con la de jefe partidario. La tarea consiste en arbitrar las contradicciones dentro del conjunto. Se paga caro esta disfuncionalidad.
La presidencia de Martín Lousteau ha llevado a la UCR a profundizar un cisma que agrava las divisiones, ahora que sus referentes bonaerenses fueron derrotados por Abad.
Las necesidades de su banca, y la candidatura a repetirla (a la que aspira), se contradicen con los intereses del bloque que integra, y con los del resto del partido en el orden nacional. No lo ayudó tampoco mucho a Gerardo Morales ser gobernador de Jujuy y a la vez presidente de la UCR, y después candidato a vicepresidente. Tampoco la ayudó a Patricia Bullrich ser presidente del PRO. Se quedó fuera del ballotage y le hizo perder a su coalición 18 puntos porcentuales de votos sin gobernar.Sólo por hablar por radio y aparecer en la TV. Ni qué decir de la suerte del peronismo gobernando y en elecciones, con Alberto Fernández de presidente del PJ.
Se quedó fuera del ballotage y le hizo perder a su coalición 18 puntos porcentuales de votos sin gobernar. Sólo por hablar por radio y aparecer en la TV. Ni qué decir de la suerte del peronismo gobernando y en elecciones, con Alberto Fernández de presidente del PJ.
(De la columna «Mauricio Macri avanza en la captura del Gobierno», NTRETELA DE LA POLÍRICA, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/mauricio-macri-avanza-captura-gobierno_0_g70ZNCKv3s.html)