¿Quién quiere mostrarse como minoría?
El Gobierno consolidó el partido de la minoría, que era un hecho desde que Javier Milei fue presidente con el voto prestado por esa suerte de ley de lemas que es el balotaje, pero que no se tenía que notar. Si se hubiera cristalizado un partido mayoritario valía la pena el festejo.
En una democracia autopercibirse como minoría no es el mejor pasaporte al futuro. Lo anotan votantes e inversores, y sería mejor que no se dieran cuenta de la disfunción de ser el cuatro gobierno de minorías en lo que va del siglo XXI. Exhibirse vulnerables para despertar el instinto ma/paternal de los partidos aliados responde al método de victimización de las minorías.
Es un llamado al canje de favores a cambio de apoyos, que desdibuja la interpretación oficial que afirma que el gobierno se está comiendo al PRO, cuando puede probarse lo contrario. La Rosada compra favores: quien paga es el punto y el que vende es banca.
La debilidad del voto tránsfuga
La votación que confirmó el veto al financiamiento de las universidades desnudó la dependencia del gobierno del apoyo del PRO, y de un grupo de gobernadores del peronismo y del no peronismo: no sólo Jaldo, Jalil y Passalacqua-Rovira, también Nacho Torres y Martín Llaryora.
El bloque del PRO huele poder en su digestión de Milei y se encuadró detrás de la conducción bicéfala de Macri y Bullrich (haberlos juntado es un producto de esta crisis). Es la bicha en la mano para Milei.
¿Cuánto más tendrá que ceder para pagar ese apoyo a la creación de lo que Pichetto llamó el partido de la minoría? ¿Qué decisión de riesgo puede tomarse si el pedal del Gobierno que va a examen en menos de 10 meses festeja haber consolidado apenas una minoría en el Congreso?
Quienes toman decisiones de futuro miran que el rechazo al Gobierno en el Congreso no baja, en estos conflictos, de los 160 votos. Y que el peronismo en un año no ha perdido más que un diputado (eran 100, hoy son 99) y sólo dos senadores de los 35 originales (hoy blandean 33). ¿Es posible construir un proceso sustentable con leyes aprobadas por la mínima diferencia por sobre el quórum de las Cámaras?
¿Quién confiará en un sistema sostenido por el voto tránsfuga de quienes fueron elegidos para ser oposición y se invisten de oficialismo? Seguramente atraerán a inversores también tránsfugas. Un gobierno de minoría apenas puede sostener resultados de minorías.
(De la columna «Otro DNU bajo la lupa, la ley de Cristina que ayuda a Milei y ¿un voto menos para Lijo?», Avant Premiere, en Clarín ed hoy – https://www.clarin.com/politica/dnu-lupa-ley-cristina-ayuda-milei-voto-lijo_0_hOlvmABiMa.html)