VIRGINIA GAMBA: CON EL NUEVO MAPA, LOS ISLEÑOS NO PODRÁN DEFENDER DERECHOS SOBRE EL MAR ARGENTINO Y AHORA TENDRÁN QUE PEDIRLE A LONDRES QUE NEGOCIE CON LA ARGENTINA

LA PRINCIPAL EXPERTA EN LA CUESTIÓN MALVINAS, VIRGINIA GAMBA, DIJO QUE LO QUE CAMBIA CON EL NUEVO LÍMITE DEL MAR ARGENTINO Y SU PLATAFORMA CONTINENTAL RECONOCIDO POR LA ONU, ES QUE LOS ISLEÑOS NO PODRÁN DEFENDER MÁS QUE TIENEN DERECHOS SOBRE LOS RECURSOS EN LAS AGUAS QUE RODEAN LAS ISLAS. ESO LOS OBLIGARÁ A PEDIRLE A LONDRES QUE VENGAN A NEGOCIAR CON BUENOS AIRES. ES EL CAMBIO MÁS IMPORTANTE QUE GAMBA VE EN EL VOTO DEL 11 DE MARZO EN LA COMISIÓN DE LÍMITES DE LA PLATAFORMA CONTINENTAL, DE LA ONU, QUE EXAMINÓ LA PROPUESTA ARGENTINA QUE DATA DE 2009. EN UN DIÁLOGO EXCLUSIVO CON WWW.ZULETASINTECHO.COM, GAMBA DIO DETALLES INTERPRETATIVOS DE ESTA NOTICIA QUE CAMBIA EL PANORAMA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES DE LA ARGENTINA. SUS DECLARACIONES SON COMO ESPECIALISTA EN MALVINAS, Y NO EN EL ROL ACTUAL DE “JEFA DEL MECANISMO CONJUNTO INVESTIGADOR DE LA ONU Y LA OPAQ (ORGANIZACIÓN PARA LA PROHIBICIÓN DE ARMAS QUÍMICAS), SOBRE EL USO DE ESE TIPO DE ARMAMENTO EN SIRIA, Y LA DETECCIÓN DE EVENTUALES RESPONSABILIDADES EN CRÍMENES DE GUERRA”, QUE DEPENDE DEL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU.

Pregunta: ¿Afecta la decisión de ONU aceptando los limites argentinos en el Atlántico Sur a la resolución del diferendo por las Malvinas e Islas?

Virginia Gamba: Si. Por supuesto. Lo que el nuevo límite del Mar Argentino logra es un reconocimiento internacional demostrando la integridad física del territorio y el mar argentino. Las Malvinas e islas adyacentes son argentinas tanto por historia como por geografía.  Ahora podemos demostrar ambas realidades en la comunidad internacional.

P: ¿Cómo afecta esto a la posición de Gran Bretaña? ¿Tienen que obedecer a ONU? Porque no lo han hecho desde 1965, cuando se les ordenó negociar con la Argentina la soberanía…

V.G.: Eran otros tiempos y otro contexto, pero aun así Inglaterra no tenía otra alternativa que sentarse a negociar con la Argentina. De ahí el hecho funesto de los intereses monopólicos de la Falklands Islands Company y su poderoso grupo de presión en Londres que arruinó en forma consistente todo lo que Londres podía negociar con Argentina desde 1965 hasta 1982, como lo explico en mi capítulo del libro “Repensando las Malvinas” que está publicando Archibaldo Lanús con la editorial El Ateneo este mes de abril.

Libro

P: ¿Cómo afectó la guerra?

V.G.: Justamente, luego de la guerra de 1982 Gran Bretaña, calladamente, corrigió errores cometidos y se encargó de dos cosas.  Primero, de permitir a los isleños tener status de ingleses y de poder comprar su propia tierra, y tener sus propios negocios casi siempre basados en el incremento de logística local necesaria para apoyar la nueva base militar, la cual no tiene uso militar sino económico para las islas, como lo dije en mi artículo para el diario Ámbito Financiero el dos de abril del 2012 (LOS SEIS MITOS QUE AÚN ENCUBREN EL CONFLICTO http://www.ambito.com/diario/noticia/631174/ vía @ambitocom). Segundo, separar la gobernación de las islas Malvinas de la de Georgias y Sandwich del Sur. Gran Bretaña busca que Malvinas se negocien con los isleños directamente, pero se encargó de que los otros dos grupos de islas dependan directamente de la corona y no de los malvinenses.  Además de estas dos maniobras, buscó que la Comunidad Europea aceptase a los tres grupos de islas y al territorio antártico como bases extraterritoriales de Europa para su explotación futura como lo dice en el anexo II del Protocolo de Lisboa del 2005, algo que Argentina no peleó en Bruselas. Lo interesante que sucedió después de la guerra también fue el cambio del perfil del habitante de las islas: los inmigrantes a las islas ahora superan tres a uno a los habitantes originales, con lo cual el perfil del malvinero cambió, siendo más europeos y de otras nacionalidades, que gente nacida y criada allí.

P: ¿Estamos peor que entonces?

A.G.:  No necesariamente. De allí la verdadera importancia estratégica de lo que logró nuestra COPLA que se viene de anunciar por Cancillería. En los últimos años Gran Bretaña se escudó en los deseos de los habitantes de las islas Malvinas para rehusar sentarse a la mesa a negociar la soberanía directamente con la Argentina, como está obligada por el Comité de Descolonización de la ONU. Incluso llevó adelante un referendo en las islas al respecto. Por su parte, el gobierno argentino no pensó en desconectar Georgias y Sándwich de las Malvinas para forzar a una negociación directa por Georgias y Sandwich con la corona, donde el referendo no aplica. Tampoco hizo mucho para convencer a Europa de presionar a Gran Bretaña por la soberanía en Malvinas. Argentina lanzo más bien una campaña en América del Sur para negar opciones a los isleños al no ser reconocidos como manejando su propio territorio. Eso funcionó bastante bien, aunque los isleños todavía tienen mucho rédito de compañías petroleras en la exploración del lecho marino, de la pesca y de los negocios que le trae el turismo militar y la base militar en sí. Mientras los isleños pensaran que la ONU no iba a definirse en cuanto a soberanía en un territorio en disputa, podían explotar esa franja gris en los negocios que hacían.

P.: ¿Esto cambia con este reconocimiento de la ONU?

V.G.:  Lo que la definición del nuevo territorio argentino en el mar logra es cerrar la franja gris.  Le doy un ejemplo: el día después del anuncio de Cancillería, los diarios ingleses informaban que los habitantes de las islas pedían claridad a Londres porque ahora las islas están situadas en el mar argentino y naturalmente el lecho del mar circundante a las islas es argentino. Los isleños tienen autonomía de gobierno local, pero dependen de la corona en temas de defensa y política exterior. Sin claridad sobre este tema no tienen forma de sostener la explotación del mar que los rodea, porque ese mar y el lecho del mar son argentinos. Europa ahora lo sabe y las compañías privadas también.

P: Entonces, ¿ahora se podrá negociar la soberanía?

V.G.: Digamos que ahora los isleños, si desean continuar actuando como entes independientes, tendrán ellos que buscar a la Argentina a través de Londres. El énfasis en buscar una salida negociada al diferendo, por lo menos por Malvinas, cambió. No es la Argentina que deberá convencer a Londres de sentarse a negociar. Los isleños tendrán que convencer a Londres de venir a negociar con la Argentina. Y todo esto gracias a la labor increíble de un grupo de argentinos que pelearon a través del derecho, por casi veinte años, a lo largo de muchos gobiernos. Como dijo la Canciller, la tarea que se vino a anunciar ahora con la extensión del territorio argentino es una política de estado ya que sobrepasa a muchos gobiernos en el tiempo.

P: La Argentina con política de estado, es medio surreal ¿no?

V.G.: Es importante decir que el tema Malvinas y Atlántico Sur siempre fue un tema que une y no que divide a los argentinos. Es un tema de futuro y no de pasado como lo dije varias veces en artículos que saqué en el diario Ámbito Financiero, Clarín, La Nación y Tiempo Argentino. Hay pocos temas en la que todos los argentinos nos podemos poner de acuerdo y la protección de nuestro territorio es uno de ellos. Yo siempre dije que la titánica lucha por las Malvinas, ya enmarcada en nuestra Constitución, y ahora siempre a través del derecho – como lo logra demostrar este gran hito que logró la COPLA – es un proyecto de construcción de la unión nacional. Las Malvinas es un camino, no es un fin. Es un camino a mostrar que las políticas de estado unen en vez de dividir a los argentinos y nos dan una visión de una Argentina mejor.  Tenemos que ser consecuentes, como queda demostrado en lo que pasó ahora. Con el triunfo de la COPLA decimos que somos capaces de ser consecuentes, y eso es algo que también aumenta nuestra estatura a nivel internacional.

Quién es Virginia Gamba

Virginia Gamba es la principal experta mundial en el tema Malvinas y lidera hoy el Mecanismo Conjunto Investigador de la ONU y la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ) sobre el uso de ese tipo de armamento en Siria y la detección de eventuales responsabilidades en crímenes de guerra. Antes ha sido alta representante adjunta de la ONU para Asuntos de Desarme, en uno de los cargos más altos de esa organización que haya ejercido un argentino, pero sus declaraciones de hoy son exclusivamente en su papel de experta en el tema Malvinas. Gamba es una especialista en estrategia y desarme de prestigio internacional y autora de los libros más importantes sobre el conflicto de Malvinas. Ha vivido en Perú, Gran Bretaña, Suiza, Estados Unidos y Sudáfrica, en donde coordinó el exitoso programa de desarme de sociedad civil para el presidente Nelson Mandela. Ha sido profesora en universidades de todo el mundo, fue asesora del ministerio de Defensa bajo el gobierno de Raúl Alfonsín. En 1995 compartió el Premio Nobel de la Paz como miembro de la organización pro desarme nuclear Pugwash. En 2012 ganó un premio internacional de Poesía Mística por su libro “Proof”. Detalles de su vida los ha contado en el libro “Chocolate chino en Budapest: Experiencias y esperanzas de una mujer sin fronteras (Buenos Aires: Sudamericana, 2011). Antes de reincorporarse a la ONU en el cargo que tiene ahora, Gamba fue durante varios años la jefa de estudios de la Escuela de la Policía Metropolitana bajo el gobierno de Mauricio Macri. Como experta en el tema Malvinas, ha escrito “Señales de Guerra” junto a Lawrence Freedman (1990), el libro más completo sobre el conflicto de 1982. También ha colaborado en el nuevo libro del embajador Juan Archibaldo Lanús “Repensando Malvinas, una causa nacional” (Buenos Aires: El Ateneo, 2016), que se presentará el próximo 14 de abril en la facultad de Derecho de la UBA.

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