MALVINAS, REHÉN DE MALCORRA SI VA A LA ONU (LOS IMPRESCINDIBLES DEL LUNES)

  • MALVINAS, REHEN DE MALCORRA SI VA A LA ONU
  • SE DESATÓ GUERRA DE SUCESIÓN Y HAY QUIENES QUIEREN QUE RENUNCIE AHORA
  • HOY DEBUTA COMO CANDIDATA JUNTO A MACRI Y SERRA
  • POR QUÉ LA APOYAN MACRI, BAN KI MOON Y LOS INGLESES
  • POMPEO HOY EN RUSIA, QUE ARRASTRA VOTO DE CHINA
  • SE LANZÓ EL PARTIDO PAPISTA
  • ES PARA PEDIRLE A FRANCISCO QUE VENGA EN 2017
  • REAPARICIONES: DE LA RÚA EXPLICÓ COMPLOT FMI-PERONISMO EN SU CAÍDA
  • GUERRA DE CACEROLAS EN MIAMI: LA HUELLA VS. ACURIO Y MALLMAN

 

  • Susana Malcorra debuta hoy ante el público como candidata oficial de su gobierno a la Secretaría General de la ONU. Será en la conferencia de prensa que dará junto a José Serra, canciller del nuevo gabinete de Brasil, que visita a su amigo Mauricio Macri, en un día para sacarse fotos. También tiene previsto el Presidente mostrarse con el sindicalista de los estatales (UPCN) Andrés Rodríguez con quien presentará el cierre de la paritaria con ese gremio, un seguro de paz en la administración, a cambio de un aumento del 31% (en cuotas).  La venida del brasileño es para tejer alguna relación con Buenos Aires que le de aire al gobierno de Michel Temer, que tiene una misión parecida a la emprendió Eduardo Duhalde en 2002: terminar el mandato de Dilma Rousseff rodeado de los políticos a los que ella había vencido en las elecciones, entre ellos el partido de Serra. Los brasileños confían que esa extravagancia – en la que fue pionero Fernando de la Rúa, que había traído a Domingo Cavallo como ministro cuando este economista también había competido con él por la presidencia – funcione. Pero no hay noticia del mundo que impresione más que esta postulación de Malcorra, que ocurre después de que ella, solitaria fogonera de su destino, tejió el arco de compromisos que pueden hacer realidad su proyecto de reemplazar a Bank i Moon. Esta iniciativa personal contaba con el apoyo del anterior gobierno kirchnerista y la retomó Macri. Ella le aceptó el ministerio con la aclaración de que estaba para más. Se suman ahora las señales que pueden hacer realidad lo que hasta ahora era sólo una idea. Macri salió a respaldarla porque sus asesores evaluaron que hay un 40% de posibilidades que la elijan en la ONU. Eso replica lo que estiman diplomáticos con destino en la ONU: creen que hay una posibilidad sobre tres de que salga; suficiente como para justificar el movimiento de Macri de comprometerse tanto.
  • El tema entusiasma al gobierno por el envión de prestigio que necesita una administración que tiene minoría legislativa y que necesita hacer demostraciones de energía y poder. Pero embala más a los diplomáticos, que sueñan con que Malcorra salte para arriba y libere la vacante en el ministerio más codiciado y que suma cada día más candidatos. Algunos presumen que con el grado de compromiso que logró del gobierno, Malcorra debería renunciar cuanto antes para abocarse a la pelea por el cargo. Sobre eso preguntará hoy Serra cuando esté a solas con Macri, y es algo que ya les han preguntado a otros ministros que andan por el mundo. Le reclamarán en España alguna señal a uno de los ministros anotados para reemplazarla, como Alfonso de Prat Gay, que el domingo se va a Madrid a una serie de reuniones con el no-gobierno de Mariano Rajoy, que incluyen comida con el ministro de Economía “en funciones” Luis de Guindos (en el actual gabinete español los funcionarios tienen esa descripción de “en funciones” porque son provisorios hasta que se negocie un nuevo gobierno después de las elecciones de junio); conferencia en Casa de América, y dos reuniones con empresarios. La candidatura de Malcorra es un gesto de poder pero debilita su posición como funcionaria, porque todos la ven como de paso y todos apuestan ya a la sucesión. Una tormenta perfecta para los entornistas e internistas de la política, aunque queda por saber si una Malcorra proyectada hacia el infinito, y más allá, no quedará en situación de imponer al sucesor en el ministerio. Si logra eso, será poderosísima y no faltarán quienes quieran proponerla para dignidades futuras de las que es mejor no hablar por ahora.
  • En esto de las sucesiones se agrega otro dato importante que mejora las chances de que salga todo como espera el gobierno: Malcorra cuenta con el apoyo de Bank i Moon para esta elección. Ella fue su jefe de gabinete y ejecutó el principal proyecto del coreano como secretario de la ONU, una profunda reforma administrativa, terreno en el cual Malcorra descolló siempre. Si ella es la elegida, Moon tiene asegurada la continuidad no sólo de ese proyecto sino también de los equipos que él llevó a la ONU. No hay mejor candidata para el coreano, que quiere pasar a la historia como el hombre que reformó la ONU y bajó los gastos, algo que en realidad todavía no ha ocurrido, y que la dama de hierro de Macri puede completar en el futuro.
  • La prisa de los tiempos hace presumible que en julio empezará el escrutinio final de nombres para definir la elección de noviembre. Malcorra, sin mostrarse mucho, ha participado de reuniones de examen con representantes de países ante la ONU que han querido escuchar sus prospectos para una eventual secretaría general. Pero lo que cierra todo es el apoyo que recibió Malcorra del gobierno de Gran Bretaña. El Foreign Office le hizo saber que la considera una candidata que expresa los valores de Londres incluso por encima de los de Estados Unidos, a cuyo gobierno han vinculado a Malcorra los críticos de su candidatura. En Londres escucharon los ingleses, además, las expresiones de la canciller sobre Malvinas: cree que el gobierno exageraba con su campaña de reivindicación de soberanía, que no debe ser lo más importante en la relación de los dos países, y que ella está obligada a plantear la cuestión porque es un mandato constitucional. Los ingleses la conocen, además, porque cuando ella era jefe de gabinete de Ban ki Moon la secundaron funcionarios ingleses.
  • Estas son meras palabras, pero la cuestión Malvinas –  más allá de lo que piense Malcorra – puede terminar siendo rehén de una eventual elección de ella en la secretaría general de la ONU. Éste organismo tiene votada desde hace más de 50 años una resolución que considera la ocupación inglesa en las islas como una cuestión de descolonización, algo que contradice la posición británica de que es una cuestión de autodeterminación. La ONU ha llamado durante décadas a que Londres se siente a discutirlo, pero los sucesivos gobiernos británicos han ignorado el llamado. Se le ha dado mandato al secretario general para que haga gestiones de buenos oficios para acercar a las partes, que tampoco han funcionado. Si una argentina como Malcorra es elegida secretaria general puede quedar impedida de emprender gestiones de buenos oficios de un tema que compromete a su país. Eso puede paralizar cualquier avance en Malvinas por la duración del mandato de Malcorra, o sea durante 10 años. ¿Cómo no va a apoyar Londres esta designación si logra esa ventana de protección en el asunto Malvinas? Esta eventualidad ampara el regreso de una de las líneas de la política sobre Malvinas de la cancillería que es – como en los años ’90 – negociar pesca, petróleo y ayudar a los “kelpers” con gestos de buena vecindad. Nadie puede probar que esto sea mejor o peor que el reivindicacionismo declamativo del kirchnerismo para que las islas vuelvan a la Argentina. La historia os juzgará.
  • La funcionaria pasó por China, adonde no habló de manera expresa de su candidatura, pese a que se entrevistó con dos ministros – uno de ellos el canciller Wang Yi – , con uno de los cinco consejeros, y con responsables de áreas clave como los titulares de las agencias nuclear y de asuntos espaciales. Con ellos le puso el moño a la nueva relación entre los dos países, merced a la renovación de los acuerdos para: las represas de Santa Cruz, dos centrales nucleares, la base de observación espacial de Neuquén, y los swaps financieros. Estuvo, además, en la reapertura del Smiling Beef Club sucursal Beijing, idea que llevó antes el embajador Diego Guelar a Washington para promover el consumo de carne argentina. Malcorra cumplió con el mandato de Macri de no defaultear la relación con China, pese a que el cuestionamiento de los acuerdos kirchneristas con ese país habían sido bandera de la campaña electoral del Pro. Todo parecía tan chino que sorprende que se haya arreglado de manera tan fácil. Algunos ven este giro del macrismo como una respuesta a una señal del gobierno de Estados Unidos, transmitida por el propio Barak Obama a Macri en sus conversaciones en Buenos Aires, de no defaultear la relación con los chinos. Habrá que esperar a una nueva oleada de WikiLeaks para tener más precisiones que expliquen este giro después de que la mesa chica de Macri prometiese, al asumir, una revisión total de los acuerdos chino-kirchneristas.
  • Esas conversaciones con los chinos mejoraron el perfil de la candidatura de Malcorra, que puede fracasar si la veta alguno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad – Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido y Francia – pero es un secreto a voces que China hará en este punto lo que le diga Rusia, país que visitó Malcorra hace pocas semanas y al que halagó con una crítica sorpresiva a las sanciones que hizo la Unión Europea al régimen de Putin por la trama ucraniana. Europa del Este debía unificar su apoyo a un candidato – preferentemente mujer – de esa región, pero la política de Moscú lo impidió. Eso sumó otra ventaja para Malcorra, que sale a la cancha con el apoyo de toda la región de Latinoamérica. El único candidato que tiene respaldo para pelearle el cargo es hoy el ex presidente de Portugal Antonio Guterrez, que tiene varias contras: es europeo, marginal, varón, y viejo, según las crueles condiciones que imponen los rituales diplomáticos. También corre una candidatura de la administradora del PNUD (agencia de la ONU para el Desarrollo), la ex primer ministro de Nueva Zelanda, Helen Clark, pero cuenta ya con el veto de los rusos y, por arrastre, de los chinos. Para aferrar el voto ruso – o al menos el no veto – que compromete también a China, está en estas horas por allá el verdadero canciller de Macri, Fulvio Pompeo, que viajó para participar de una reunión sobre terrorismo y seguridad que le ocupará un par de días en Rusia. El tema Malcorra estará en las conversaciones moscovitas porque esto no saldrá gratis: los rusos no dan nada sin algo a cambio.
  • Pero Malcorra tiene una fuerte competencia en el terreno de las globalidades: el papa Francisco. Mientras las especulaciones ONU ocuparon el tiempo libre de esta semana corta, por el feriado del 25 de mayo, que prolonga la molicie de dos fines de semana, algunos políticos buscaron abrir algunos caminos de entendimiento. Lo más notable fue la manifestación papista que convocó a hombres de todos los partidos el viernes en una capilla de la basílica de San Francisco para un ademán de reconciliación de la corporación política con el papa Francisco. Lo más importante fue la propuesta a los presentes de formar una red de acción política para pedirle al pontífice que venga a la Argentina el año que viene. Francisco tiene previsto ir a Brasil en octubre de 2017 a la celebración de los 300 años de la Virgen de Aparecida, y el grupo que se reunió el viernes le pedirá que incluya a la Argentina en ese viaje. Viniendo el pedido de hombres muy vinculados a Francisco, es impensable que él no esté al tanto de la movida, que expresó su vocero informal, y promotor del encuentro, Eduardo Valdés citando un párrafo de la encíclica Laudato Si. Ese documento fue motivo del encuentro al cumplir un año de su publicación y Valdés dijo que había que escuchar la propuesta que se contiene allí de formar redes de relación. Hay que hacer una red, propuso el ex embajador en el Vaticano, para que Francisco acepte venir el año que viene. Ese viaje está en agenda, pero puede peligrar por inquinas políticas que surgen como consecuencia de gestos pastolares empapados de partidismo, como recibir esta semana a la activista Hebe de Bonafini. En la reunión hubo gente de todos los partidos, incluyendo a conspicuos macristas como Federico Pinedo y Esteban Bullrich, kirchneristas como Valdés y Jorge Taiana y peronistas como Felipe Solá, Julián Domínguez y Alicia Pierini. Escucharon al fraile convocante Jorge Bender hombres de variada piedad como Víctor Santa María, José Scioli, Héctor Daer, Verónica Magario, Daniel Goldman, Damián Caro, Omar Abboud, intendentes píos como Mariano Cascallares, Martín Insaurralde, Fernando Gray, Paco Durañona, Hernán Patiño Mayer, Mario Cafiero y el hombre más cercano al Papa, Roberto Carlés. Importante esta manifestación porque es a contracorriente a la reunión que ese mismo día hacia la Pastoral Social de la Iglesia en Mar del Plata, que ofreció otro retablo más tenido de política chica.
Escenas del lanzamiento de la red para traer al Papa al país en 2017, algo que se sabía pero que puede fracasar por enojos políticos: el fraile Jorge Bender, Eduardo Valdés, Felipe Solá, Esteban Bullrich, Gustavo Veram Julián Domínguez, Jorge Taiana, Mario Cafiero, José Scioli, Alicia Pierini.
  • En ese grupo hay un lazo comunicante que es la referencia a Francisco como prenda de conciliación por encima de la diferencias. Igual Valdés se despachó con críticas al oficialismo por dichos sobre Francisco que pudieron malquistarlo con el gobierno, como los de Susana Malcorra cuando dijo que el gobierno quiere tener con Bergoglio un relación protocolar y profesional, o con lo que dice todos los días Elisa Carrió sobre el Papa. “¿Acaso Carrió no es la presidente de la comisión de Relaciones Exteriores de la cámara de Diputados, y Malcorra no es canciller de Macri?”, se preguntó Valdés. Eso lo escucharon papistas como Pinedo y Bullrich. Macri juega con dos alas en este tema, como lo hacía Cristina de Kirchner, que también cobijaba a críticos del Papa y a papistas extremos que lo amaban y lo aman. Más allá de estas figuras, el presidente ya aceptó viajar en octubre de este año a la santificación de Ceferino Namuncurá y todo puede mejorar, a menos que Carrió (este fin de semana en misterioso viaje, junto a Mariana Zuvic, por Nueva York y Washington) y Durán Barba se les ocurra atenderlo también al Santito de la Tolderías, que todo puede pasar en esta dimensión desconocida.
  • Hubo reapariciones en la semana que son indicativas de movimiento en aliados del oficialismo. Lo contamos a propósito de tres salidas que registramos de Fernando  de la Rúa, repuesto de una enfermedad que fue noticia en su momento. Estuvo el martes en la cena del grupo que anima el trío Pinedo-Rafael Pascual-Julio Bárbaro. Fue como siempre en el palacio Balcarce, en plena Recoleta, para reivindicar a la figura del fallecido fiscal Alberto Nissman. De la Rúa se sentó junto a los organizadores y asistieron  personajes de todos los palos, como Julio Piumato, Néstor Perl, Alberto Allende Iriarte, Pablo Tonelli, Cornelia Schmidt Liermann, Jorge Enríquez, Daniel Chicho Basile, Félix Borgonovo, Jorge Lúpis, Carlos Froment, Ernesto Bobek Cáceres y Osvaldo Natansohn, entre otros. Los oradores – el fiscal General, Ricardo Sáenz, el diputado nacional de PRO, Waldo Wolff y la jueza Federal y ex esposa de Nissman, Sandra Arroyo Salgado, reclamaron justicia por lo que coincidieron que fue un asesinato. A propósito de la viuda de Nissman, es llamativo cómo ha girado el personaje de ser la magistrada que procesó a periodistas por una denuncia del anterior gobierno, a pedido de la ex SIDE – que fue sobreseída apenas cambió el gobierno –  a ser un ícono de las libertades públicas. Los más de 120 asistentes se alimentaron con una entrada de brusqueta de jamón crudo, parmesano y rúcula con emulsión de oliva y albahaca; como primer plato bondiola braseada con reducción demi glace, tomates confitados y puré de papas, y de postre parfait de frutas. Nunca menos para tan bien alimentadas barrigas.
Escenas de la reaparición de Fernando de la Rúa: estuvo en la cena escuchando a la juez Sandra  Arroyo Salgado sobre el caso Nissman junto a Rafael Pascual, Jorge Enriquez y otros foristas de la República, en la Recoleta. También estuvo con políticos y empresarios en un cóctel en Retiro, junto a Alberto Abad, Agustín Stellatella, Raúl Timerman, Dominique Biquard y otros.
  • También estuvo De la Rúa el miércoles en uno de los cocteles ya clásicos del año, el que organizan Dominique Biquard y Agustín Stellatelli, responsables de la agencia de  comunicaciones Identia, que reunió a empresarios y políticos en un departamento de Retiro que tiene una notable colección de obras de arte. Esa noche el ex presidente fue centro de varios corrillos junto a hombres del gobierno como Alberto Abad (Afip), Carlos Regazzoni (Pami), Juan Curuchet (Banco Provincia), Ezequiel Lemos (Belgrano Cargas), Carolina Biquard (Fondo  Nacional de las Artes), Leonardo Sarquis (ministro de Agricultura de Buenos Aires), María Eugenia Talerico (Uif), hombres del derecho como José María Campagnoli (que no se sabe si las camisas le quedaron chicas porque engordó o las elige así como look para trasmitir informalidad, cuestión de identidad), Alejandro Fargosi, Daniel Sabsay y Guillermo Lipera. También estuvieron Carlos Balter, ex diputado y presidente del partido Demócrata de Mendoza, la filósofa Diana Cohen Agrest, el poeta Guillermo Yanco (marido de Patricia Bullrich, que nunca llegó al cóctel), el publicista Raúl Timerman (primo del ex canciller, Héctor) y el secretario de relaciones globales de la Legislatura, Pablo Garzonio, infaltable en estas reuniones y famoso por su colección de más de 2 mil camisetas de fútbol usadas por estrellas del balompié. La tercera aparición delarruista fue el viernes en Avellaneda, en donde directamente fue la estrella invitada a hablar. Discurrió sobre las responsabilidades del FMI y del peronismo en el final de su gobierno, que se habían complotado, dijo, para soltarle la mano a su gobierno.  El acto lo convocó el titular de la UCR local, Juan Manuel Moure y estuvieron Rafael Pascual, Juan Manuel Casella, Elsa Kelly, Héctor Lombardo.
  • Hubo ausencias notables durante la semana, pese a la sucesión de cocteles diplomáticos (hubo visitantes de Italia, Alemania y China) y algunos buscaron el motivo. Era una migración discreta de empresarios y personajes rumbo a Miami, adonde inauguró el viernes el restorán Quinto-La Huella, emprendimiento de unos chinos de Hong Kong en el hotel East Miami, que confiaron a los responsables del parador La Huella, de José Ignacio. Esa noche hubo más de 1300 invitados a una fiesta inolvidable, de los cuales cerca de 300 eran habitués del parador que viajaron expresamente a probar las delicias de la cocina del ese restorán, que se suma a la guerra de cacerolas que se libra en Miami en estos tiempos. El llamado de los hombres de la Huella – Martín Pittaluga, Guzmán Argaveytia, Gustavo Barbero, Alejandro Morales – tuvo eco en estos parroquianos que frecuentan José Ignacio como Trini Vergara, Juan Napoli o Ignacio Viale del Carril, porque querían estar en este lanzamiento de la inversión privada china más importante hoy en los Estados Unidos, que lleva adelante el grupo Swire, que pertenece  a una de las tres familiar fundadoras de Hong Kong. Este grupo ha tomado seis manzanas en la zona de Brickell para desarrollar este hotel, un mall y varios edificios de viviendas y oficinas. En lo gastronómico, es un cañonazo para los otros competidores en el rubro hoy en Miami, el peruano Gastón Acurio, que abrió La Mar en el hotel Mandarin (del mismo grupo oriental), y Francis Mallman, que abrió uno de sus Fuegos en el hotel Faena de esa ciudad.  La fiesta del viernes siguió en el piso 40 del hotel, en donde funciona Sugar, una especie de terraza-bar desde la cual se domina la ciudad desde la máxima altura. Esta movida de La Huella se traslada en junio a Napa Valley, adonde servirán una de las comidas que ofrecerá Alejandro Bulgheroni en una de sus bodegas de esa comarca. También Mallman tiene comprometida una comida en ese mismo lugar, como parte de una feria gastronómica con fines benéficos. En las altas horas de la sobremesa de Quinto-La Huella se preguntaban algunos de los invitados qué le agarró al nuevo cocinero de la Casa Rosada, Dante Liporace (ex El Bulli y autor del restaurant “Tarquino”) con sus colegas, especialmente con Mallman, quizás porque fue el cocinero de altas cenas del kirchnerismo.
Alta cocina y hospitalidad top en Miami. Más de 300 habitués de La Huella, de José Ignacio, estuvieron entre los 1300 invitados a la inauguración de Quinto-La Huella, en el 5° piso del East Miami Hotel de Miami. Triple fiesta; el viernes para los 1300, cena el sábado y brunch el domingo para los venidos de la Argentina y el Uruguay. En las fotos, los propietarios de La Huella, Martín Pittaluga, Guzmán Artagaveytia y Gustavo Barbero, el chef Alejandro Morales y la repostera Florencia Courrèges, con la empresaria Trini Vergara.

Foto principal: Susana Malcorra, candidata oficial de la Argentina a la  secretaría de la ONU, esta tarde junto a Marcos Peña, Mauricio Macri y Gabriela Michetti en el debut como postulante.