El gobierno dio por terminado el mandato del juez (en licencia) Carlos Balbín como defensor de sus intereses. El viernes le reclamó la renuncia a la Procuración del Tesoro y le ofreció asumir como embajador “representante especial para derechos humanos” de la Cancillería y apoyarlo e su proyecto de ser candidato al decanato de la Facultad de Derecho de la UBA en las próximas elecciones.
A esta hora el candidato a reemplazarlo es el abogado Bernardo Saravia Frías, que compitió por la Procuración en 2015, y que es hoy el abogado del Ministerio de Hacienda. Su principal promotor en el espacio gubernamental es el ex senador y ministro sin cartera Ernesto Sanz. Este funcionario regresó el lunes de un viaje a Europa y fue interesado en asumir en lugar de Balbín. El diseño final de este cambio en la cúpula del estado se conocerá hoy. Balbín ha pedido verlo en persona a Mauricio Macri para escuchar las razones para el pedido de renuncia. El grado de compromiso del Presidente con esta movida se sabrá en torno a ese encuentro: si Macri no quiere esa salida, lo recibirá. Si es el autor intelectual, Balbín será recibido por Marcos Peña, con quien resolverá el formato de su salida, que no será inmediata.
Este desplazamiento de Balbín ocurre a pocas horas de que venza, el jueves próximo, el plazo para que los ministerios y la Oficina Anticorrupción envíen a la Procuración todos los expedientes sobre conflicto de intereses, según los términos del último decreto firmado por el Presidente. Balbín atribuye su desplazamiento a este hecho. Presume que un Procurador a tiro de teléfono de los funcionarios mencionados en esos expedientes (entre ellos el propio Presidente) es más oportuno que él.
Antes de ahora Balbín padeció otro intento de despido que abortó Elisa Carrió, una rareza del macrismo porque este Procurador llegó al cargo por impulso de Daniel Angelici, adversario jurado de la jefa de la Coalición[1]. (Ocurrió el día de los Inocentes de 2016.) El 28 de diciembre pasado, a raíz de fabricaciones periodísticas del propio gobierno, Macri mandó que Peña y Mario Quintana y la mesa chica de abogados se sacase una foto junto a Balbín. En esa imagen estaban José Torello y Fabián Rodríguez Simón. De testigo, también Germán Garavano[2].
En aquellos momentos el reproche de la mesa de Olivos a Balbín era su frialdad en la batalla por las tarifas. No firmó los recursos del gobierno contra los fallos judiciales que pedían audiencias. No estaba de acuerdo con el criterio oficial que terminó derrumbando la Corte. Desde antes le observaban un estilo de trabajo más ligado a la academia y a la magistratura que al de un abogado litigante. Según Olivos, un procurador debería ser más activo en la pelea judicial que Balbín.
El Procurador, además, tiene diferencias con Olivos en el tratamiento de grandes causas, como algunas radicadas en el tribunal de arbitrajes del Banco Mundial (CIADI). Balbín cree que esos juicios pueden cerrarse, después del arreglo con acreedores financieros, a un costo más bajo que el que proponen los abogados que defienden al Estado. También ha tenido dificultades en organizar un sistema de control de las oficinas de legales en todas las reparticiones del Estado, que tradicionalmente han actuado con independencia funcional y política de la Procuración.
El viernes pasado Balbín se reunió con el asesor en temas conflictivos del gobierno, Rodríguez Simón, en el café Tabac, de Palermo, y éste le ofreció cambiar la Procuración por el cargo que había dejado Leandro Despouys en la Cancillería. También le ofreció el apoyo del Pro para ser el futuro decano de Derecho. No hizo falta examen de credenciales, porque “Pepín” actuó con mandato manifiesto de Olivos, adonde se dirigió apenas terminó la reunión. Balbín pidió tiempo para pensarlo, pero hasta ahora está convencido de 1) renunciar para no producirle un daño político al gobierno con algún gesto de resistencia en el cargo; 2) volver al cargo de camarista del fuero administrativo, en el cual tiene licencia. El proyecto del decanato en realidad lo puede bancar él por sus relaciones históricas con el radicalismo universitario.
Además, el cargo de representante de derechos humanos es hoy una posición envenenada porque tiene responsabilidad sobre el tratamiento del caso Milagro Sala ante los organismos internacionales. En el gobierno hay una polémica interna sobre cómo encarar la detención de la activista jujeña ante los reproches de esos organismos. Leandro Despouys abandonó esa tarea como consecuencia de esas polémica y hace falta algún funcionario con vocación de bonzo para hacerse cargo de esa pelea. Balbín es camarista por concurso y profesor universitario y deberá, si acepta esa oferta, bajar en la escala zoológica a un tercer nivel de la burocracia de la Cancillería.
Ese mismo viernes Balbín desmintió los hechos cuando este periodista lo consultó sobre la reunión en Tabac, un santuario poco propicio para los secretos, porque tiene vidrieras en todo su perímetro (y encima está en una esquina, Libertador y Coronel Díaz).
Balbín quedó en pensar la oferta y comenzó una discreta recorrida por su circuito político, entre ellos Carrió y Mario Negri. El jefe de los diputados tuvo desde 1993 a Balbín como asesor en su banca. Allí Balbín trabajó en la reglamentación de varias leyes de la constitución reformada en 1994. Después concursó para juez. Ya a esa hora José Torello le había adelantado la movida a Elisa Carrió, quien “bancó” esta salida en la presunción de que era Balbín quien quería irse. “Si él está de acuerdo, no tengo problemas”, le dijo al enviado de Olivos y agregó que quería saber quién era el reemplazante, porque tenía observaciones sobre los candidatos que se mencionaron alguna vez. No le dijeron que el más firme es Saravia Frías, respaldado por su adversario interno Ernesto Sanz.
Esta es una trama abierta, pero con final cerrado, porque nadie duda de que Balbín dejará el cargo. Falta saber si se alimentará de las venas abiertas de la interna oficial: qué hará Macri ante el pedido de Balbín de explicaciones; qué hará Carrió ante el avance de Sanz de la mano de Saravia.
[1] Ver detalles en Macri Confidencial: pactos, planes y amenazas (Bs. As., Planeta, 2016), Cap. “Casting”.
[2] Ver CARRIÓ CONTRA LA ENDOGAMIA PRO Y EL EGOÍSMO RADICAL (La pelea entre el Pro-Línea fundadora y los socios, inversores de riesgo) en https://zuletasintecho.com/2017/01/09/carrio-contra-la-endogamia-pro-y-el-egoismo-radical-la-pelea-entre-el-pro-linea-fundadora-y-los-socios-inversores-de-riesgo/ vía @wordpressdotcom
Foto principal: el 28 de diciembre la mesa chica del gobierno se vio forzada a apoyarlo a Carlos Balbín como Procurador del Tesoro. En foto José Torello, Balbín, Marcos Peña, Garmán Garavano, Fabián Rodríguez Simón y Mario Quintana.