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ENREDOS Y ALIANZAS COMPLICAN CAMBIO DE MALCORRA POR FAURIE

La Canciller Susana Malcorra y el Ministro de Energía Juan José Aranguren son fotografiados durante la ceremonia de ingreso de Argentina a la NEA, la Agencia de Energía Nuclear de la OCDE en París el día 7 de Junio de 2017.

JURA ESTA TARDE FAURIE • CAMBIO DE AMIGOS EN CAMBIEMOS • PARA EL GOBIERNO NO HAY MODIFICACIÓN DE LA ALIANZA • VARGAS LLOSA LE EXPLICÓ EL POPULISMO A ARGENTINOS POPULISTAS • HUBO INTERNISMO RADICAL HASTA EN EL FESTEJO DE LOS 40 AÑOS DE LA FRANJA MORADA • LOUSTEAU HACE CAMPAÑA CON TODOS • CARRIÓ DISPARÓ CONTRA LORENZETTI, ANGELICI Y OTROS ANTI EMPRESARIOS • CANDIDATOS DE LECHERÍA • LILITA BAILÓ HASTA LA MADRUGADA • UCR Y CC PIDEN DESBLOQUEAR PROYECTOS DEMORADOS

El cambio en el ministerio que ha sido de Susana Malcorra era esperable por anunciado. También porque abre la temporada de premios y castigos que acompaña al cierre de candidaturas. El gobierno tiene en la piñata varias legaciones para saciar pretensiones pendientes o consolar a heridos de tan espinoso trámite. Se dio tiempo en la semana Mauricio Macri para tomar conocimiento de resultado del arbitraje de nombres que se hizo en la oficina de Marcos Peña. El jefe de gabinete junto al nuevo funcionario y el asesor estratégico Fulvio Pompeo cerraron la lista chica de postulantes a embajadas y a cargos en el ministerio. El ingreso de Faurie es un cambio de signo partidario que el gobierno niega. A Malcorra, dicen en el área presidencial, no se la designó por ser radical, aunque se rodeó de un equipo de su partido (LA SALIDA DE MALCORRA CASTIGA AL RADICALISMO EN EL GABINETE (FAURIE AL GOBIERNO, POMPEO AL PODER) https://zuletasintecho.com/2017/05/29/la-salida-de-malcorra-castiga-al-radicalismo-en-el-gabinete-faurie-al-gobierno-pompeo-al-poder/ vía @wordpressdotcom). A Faurie tampoco se lo nombró por ser peronista, algo de que dudan por allí. Hasta lo dan por radical de origen algunos.

Igual el gobierno paga un costo partidario por acercar a quien fue vicecanciller de Carlos Ruckauf, aunque creen que son historia vieja. Por ejemplo, en el área presidencial repiten, ante esta cuestión, que Faurie no lo ve a Esteban Caselli desde hace diez años. Se menciona el nombre de este ex embajador en el Vaticano porque ha sido uno de los principales contradictores de Jorge Bergoglio, hoy papa Francisco y con quien el gobierno busca mejorar las relaciones. Faurie tiene un contraveneno para esto: fue alumno de Bergoglio en el colegio de la Inmaculada de Santa Fe, como el actual embajador Rogelio Pfirter. El gobierno dice que a Faurie lo nombran 1) por ser el número 1 en méritos y puntaje en el escalafón de embajadores profesionales, en lista que encabezan, entre otros, el embajador en Londres Carlos Sersale di Cerisano y el representante en Alemania, Luis Krekler, que pisó en estas horas las veredas de Buenos Aires con motivo de la venida de Merkel. 2) porque tiene experiencia en convivir con la política y los políticos. 3) porque es el más apto para hacer lo que Malcorra no hizo, que es una reforma a fondo del servicio exterior. A ella tampoco se lo pidieron; la designaron como abanderada del lema “volver al mundo”, una misión más cerca del marketing que de la estrategia. 4) porque es muy trabajador y mandón; les mete miedo a los diplomáticos estar bajo el mando de Faurie, como les ocurría a los funcionarios de la ONU cuando Malcorra era jefa de gabinete de Ban ki Moon. Todos temblaban cuando sonaba un llamado de ella.

La saliente Susana vuelve a Madrid en donde tiene la misión de armar un consejo de notables de la región y del resto del mundo que le ayuden al presidente, en palabras de sus asesores más últimos, a entender “para dónde va el mundo”. O sea, algo que nadie puede saber. Será un cargo sin sueldo, pero con viáticos que en la cabeza de los que idearon este pergeño sea algo equivalente a la secretaría de cumbres de mandatarios que funciona en Madrid con el auspicio de la corona borbónica. Puede terminar en algo más divertido, porque hay mucho ex presidente y político en disponibilidad que tiene tiempo para ganarse unos viáticos honrando esa comisión.

Entre ellos estará seguramente Mario Vargas Llosa, quien la semana que pasó animó a los argentinos que andaban por allí con nuevos argumentos contra el “populismo”, no advertido seguramente de que la ortodoxia acusa a Macri de gobernar con un esquema populista “pero bien”. El premio Nobel estuvo en una recepción en el Nuevo Club de Madrid con un  grupo de legisladores argentinos que viajó a conversar con funcionarios españoles sobre el acuerdo Mercosur-Unión Europea, un micro emprendimiento que lleva años de demora congelado por tres razones de peso, o de euro: 1) la resistencia de los países europeos a abrirse a la exportaciones de productos agrícolas de  nuestra región; 2) la crisis de las economías del Mercosur, en particular la de la Brasil; 3) el desentendimiento entre los actores principales del Mercosur. Después de 2011 se deterioraron las relaciones entre Argentina y Brasil por la política proteccionista de Buenos Aires y su opción preferencial, en la desesperada, por China. Se sumó la crisis de Brasil –que terminó con Dilma y arrincona a Temer – profundizando el deterioro de las relaciones comerciales. Tampoco ayudó mucho la crisis en Venezuela, un socio tonto y caro para el Mercosur. De esto hablaron los viajeros Miguel Braun (secretario de Comercio), el embajador Puerta y los viajeros José Ignacio de Mendiguren (Frente Renovador); Luis Pastori (UCR), Guillermo Durand Cornejo (PRO), Alicia Ciciliani (Partido Socialista), Adriana Nazario (de De la Sota), el bossista Héctor Tentor (Bloque Justicialista) y el senador Roberto Basualdo, aliado del Pro en San Juan.

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Ramón Puerta, Mario Vargas Llosa y los legisladores y funcionarios que fueron a Madrid a hablar del acuerdo Merrcosur-Unión Europea, en el Nuevo Club de Madrid

El grupo de sumó a la algarada conservadora que se organizó en Casa de América para la presentación de un volumen de escritos contra el populismo que editó el hijo de Vargas Llosa, Álvaro, que convocó a estrellas del conservadorismo que martillaron sobre gente que ya se jubiló, como Cristina de Kirchner, Rafael Correa y el difunto Hugo Chávez. Esa fiesta incluyó una comida en café Gijón, santuario de las tertulias literarias madrileñas que no se quiso perder el otro viajero notable, Rodríguez Simón, que es amigo personal de Vargas Llosa y referente de la “secta” macrista (así la llaman en Madrid), que anima por allá el senador por Valladolid Miguel Ángel Cortés.

La salida de Malcorra empuja el cisma del radicalismo dentro del oficialismo porteño, porque salen de sus cargos todos los funcionarios que había acercado ese partido. Alguna señal de esto se vio en Rosario, adonde se hizo una mega cena con más de 2 mil asistentes para recordar los 50 años de la fundación de la liga estudiantil Franja Morada. Estuvieron allí José Corral, presidente del partido, pero no Mario Barletta, a quien él vetó como candidato a renovar la banca de diputado. Le ofrecieron la embajada en Paraguay y la resignó. Ahora buscan tentarlo con la del Uruguay, que deja Guillermo Montenegro para integrar la lista de candidatos a diputados. No estuvieron tampoco ni Enrique Nosiglia (fogonero de la postulación de Martín Lousteau) ni el ideólogo de la alianza con el Pro, Jesús Rodríguez. Si estuvieron históricos como Federico Storani y Rafael Pascual, jefes de los bloques que se enfrentaron en la convención de Gualeguaychú, los hermanos Adolfo y Marcelo Stubrin, el legendario “Changui” Cáceres y el concejal Jorge Boasso, que enfrentará en las PASO de Cambiemos en Santa Fe al candidato oficial del Pro y la UCR a diputado nacional, Albor Cantard.

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Rafael Pascual y Federico Storani, reconciliados en la cena por los 50 años de Franja Morada en Rosario

La reunión del Savoy no mitigó la furia radical contra la mesa chica de Olivos, pero sirvió para despejar algunos fantasmas. Por ejemplo, las inquinas secretas del radicalismo santafesino. Barletta estaba anotado como candidato a primer diputado nacional para renovar su banca. El Pro les llevó a los radicales la queja de asociados provinciales como Carlos Reutemann y Miguel del Sel, que lo vetaron en pago de viejas peleas de cuando la UCR jugaba con los socialistas contra peronistas y conservadores. Raro, porque para hacer política lo mejor es no tener memoria (o saber olvidar lo malo, como aconseja Fierro). Ocurre que un triunfo de Barletta en la elección de octubre lo pondría en la línea de largada para la candidatura a gobernador, pretensión que comparte con José Corral, presidente del Comité Nacional. ¿Lo entregó este dirigente a su correligionario en alguna mesa de Olivos?

La Franja también fue anfitriona del paso de Lousteau por Tucumán, que redundó en una foto odiosa del ex embajador y candidato con los peronistas Juan Luis Manzur y José Alperovich, quienes le agradecieron la agria gestión por los agrios limones en los Estados Unidos. Eso molestó a un sector de la UCR local, que no reparó en que Lousteau es ahora opositor. De paso, el candidato logró que Manzur pidiera el voto peronista en la Capital para su candidatura a diputado. Estas carambolas que juega Lousteau hay que verlas como parte de su campaña, que es un juego de espejos que puede irritar a veces a sus amigos radicales. Como cuando lo ven negociando con Margarita Stolbizer un apoyo en la Capital del GEN, que tiene de socio nacional a Sergio Massa, a cambio de un puesto en la lista de candidatos a legislador.

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Martín Lousteau, el Cimarrón, juntó extremos en Tucumán para su campaña porteña: de la radical Franja Morada al peronismo rabioso de Manzur y Alperovich

El juego de espejos en el espacio que disputa el oficialismo se dio también en el almuerzo del Círculo Argentino que albergó a Elisa Carrió en el Yatch Club de Puerto Madero, en donde exaltó al ex embajador Eduardo Sadous como el mejor hombre de la cancillería. Lo muestra el grito que pegó cuando lo vio entrar al comedor y lo sentó a su lado. Era una mesa resbaladiza, porque estaban allí, además de Fernando Sánchez, y Sadous, el empresario Luis Cetrá, a quien se lo referencia con Enrique Nosiglia, el subsecretario de Justicia porteño, el radical Jorge Enríquez, el empresario conservador Enrique Duhau, el hijo del anfitrión Jorge Neuss y, entre otros, el relacionista público Tato Lanusse. Para desmarcar de ese conjunto, Lilita puso el acelerador en el discurso que dio a los empresarios, dedicado a criticar al juez de la Corte Ricardo Lorenzetti y a tocar a algunos adversarios como el propio Nosiglia, a quien mencionó por amistades en un caso de depósitos fiscales que tomaron notoriedad por la denuncia a Gómez Centurión y a Daniel Angelici. “- Le pedí a Mauricio que lo apartase a Angelici, y el Presidente me hizo caso”, alardeó. Para acentuar diferencias con Lorenzetti, Lilita exaltó a la jueza María Servini, de quien dijo “ha sido la única que nunca cobró nada”. La magistrada está enfrentada desde hace tiempo con Lorenzetti en denuncias que han llegado a la justicia.

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Elisa Carrió rindió y tomó examen en el almuerzo de empresarios del lunes en el Yatch Club. En el escenario, junto a Fernando Sánchez, Mariana Zuvic y Paula Olivetto

Estos encuentros, como el del sábado en la Lechería de Caballito, sirven para desmadejar la discusión de las candidaturas. Hoy hay reuniones en Capital para cerrar postulaciones como la de Sadous en un puesto entrable, como postulante a diputado nacional por Capital. Otro que busca la luz en esa nómina es Jorge Enríquez, presente en el Yatch y en la Lechería, en donde Horacio Rodríguez Larreta lo destacó como uno de los radicales que no se peleó con el Pro. Bajo otros techos, me dijo Facundo Suárez Lastra que será también candidato a diputado nacional en esa lista del oficialismo. Si lo ponen, será en un puesto entrable. El virrey del AMBA, como lo llaman sus correligionarios que traducen el cargo que hoy tiene como secretario de la Cocamba (Comisión Consultiva del Área Metropolitana de Buenos Aires).

Escenas festivas con propios y aliados en la cena del Club Español para cerrar el congreso de la CC-ARI: línea VIP para Diego Santilli, Bárbara Diez y Horacio Rodríguez Larreta; ascensor exclusivo para Leandro Despouys y sobremesa como novios con Fernando Sánchez

Larreta, Santilli y otros dirigentes la acompañaron a Carrió el viernes en la cena del club Español que cerró el congreso de la Coalición Cívica-ARI de la Capital, que aprobó la alianza con el Pro y el partido de Patricia Bullrich Unión por la Libertad.  Esa comida fue con menú ibérico (entrada de chistorra con rusa y después paella) y terminó en un agotado baile a sol. Y luego se armó un baile muy divertido al son de un trío musical. Se prendieron el jefe porteño, Santilli, “Connie”, el ex auditor Leandro Despouys, que acompañaron a la jefa de la CC, que ama bailar por encima de cualquier otra mancia.

No se tomaron pausa los jefes legislativos del interbloque de Cambiemos, que esperan mover el elefante del Congreso esta semana para que se reabran dos debates. Uno lo propone Fernando Sánchez, jefe de la bancada de la Coalición Cívica, que presiona en estas horas para que salga el dictamen del proyecto de ley de responsabilidad penal empresaria. Esa iniciativa es criticada por sectores de negocios que han logrado desmovilizar a diputados de todas las bancadas. Tiene la instrucción de Carrió de cerrar, aunque sea en torno a un dictamen con un tercio de los miembros de las comisiones que deben tratarlo, y tiene la venia de Emilio Monzó para mandarlo, con esas firmas, al recinto.

El presidente del interbloque Mario Negri, que sobrevivió a una gripe que lo tuvo en cama media semana, con apenas una salida para ir a la cena del jueves con Angela Merkel, pidió una sesión especial para tratar los proyectos que hay en la cámara de diputados para declarar al transporte como servicio público esencial. Es para enfrentar el debate, aunque no tenga los votos, sobre el paro del sector en la Capital de Córdoba. Allí el servicio está de huelga por tiempo indeterminado como consecuencia de un enfrentamiento gremial interno sobre la paritaria salarial. El transporte depende la municipalidad del radical Ramón Mestre, y el conflicto se mete en la campaña. Tanto que Juan Schiaretti debió suspender una vacación para volverse a Córdoba y actuar desde la gobernación.

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Angela Merkel conforta a Mario Negri, que se acercó a la cena en el CCK con casi 40 grados de fiebre

La declaración de “servicio público esencial” es un viejo proyecto de todos los gobiernos, que se inspira en leyes de países desarrollados que les impide a los sindicatos de algunas actividades como el transporte, la salud, la educación o la seguridad, hacer huelgas sorpresivas, sin establecer turnos de emergencia o paros por tiempo indeterminado. Se basa sobre la idea de que incumplir con esos servicios esenciales afecta el ejercicio de derechos básicos. En el Congreso hay varios proyectos del oficialismo y de la oposición, que siempre han fracasado, por el lobby laborista que sostiene normas rígidas en materia laboral. Lo intentó en el ciclo anterior el matrimonio Kirchner, para enfrentar huelgas de los aeronavegantes, pero nunca pudieron hacer avanzar la iniciativa. El gobierno de Cambiemos no tiene los votos, pero quiere una sesión especial, aunque termine en una sesión de minoría, para dar el debate dialéctico y señalar a operadores políticos de esa huelga cordobesa, como el “Pollo” Rubén Sobrero, o la propia Cristina de Kirchner, que alentó a huelguistas por sus redes.

Los grupos que urden las tribus son el último refugio de la intimidad quebrada por los mirones, pero el día que hablen esos whatsapps otro gallo va a cantar.  Se conocerían, por ejemplo, los cruces canallas entre diputados que buscaron sacar ventaja de la noticia del aumento de los gastos. Esa suba fue acordada por todos los jefes de bloque, pero alguno retiró la firma pese a que había dado la palabra. Se lo reprocharon a Graciela Camaño y respondió, siempre a través del sendero oscuro del celular, que Sergio Massa, su jefe político, había dado la orden de rechazar el aumento. La diputada transmitió ese mensaje culposo a los otros jefes de bloque y trinó Emilio Monzó, responsable de la resolución. Es más que amigo del jefe renovador y en el Pro le facturan la promiscuidad con Sergio. Pidió explicaciones y Massa tiró la pelota a la tribuna: se justificó en una falta de comunicación con Camaño. “- La Negra no me avisó, perdóname”. Desde la sala VIP que es el Senado – “es un club inglés” decía el llorado “Pacheco” Berhongaray – se ríen de esos resbalones. El año pasado la cámara dispuso el mismo aumento. Se alborotó el gallinero, y Gabriela Michetti dijo que se revisaría la medida. Miguel Pichetto, que tiene los votos en esa cámara, le frenó la lapicera y desde hace meses cobran la actualización. Entre risas, les dicen a los diputados; averigüen qué diputado tiene el récord en cambiar pasajes por cash. ¿Massa? Que lo digan ellos.

También por esas redes hubo una novela que entretuvo a todos durante el fin de semana. Una crónica de La Nación reprodujo anónimos sobre la opinión de los radicales que tiene la mesa chica de Olivos. “Son unos llorones”, mandaron a decir sin revelar autoría. Y sindicaron la queja por candidatura en Mario Negri, de quien esa crónica dijo que Olivos “está harto” y que se mueve “porque le tiembla el piso”. La reacción de los diputados animó la previa de la reunión del martes en el Savoy; el grupo de whatsapp que enlaza a todo el interbloque de Cambiemos, se enfiló en defensa de su jefe Negri, incluyendo a radicales y también a los macristas. Tanta solidaridad no evitó que el cordobés fuera derribado por una gripe que lo tumbó en cama por el resto de la semana. Fue un justificativo para no aparecer en la reunión de coordinación de gabinete, ni en la mesita chiquita de estrategia que reúne Marcos Peña en su oficina, a la hora de la siesta.

Por otro desencuentro internista, Lilita le dejó el cargo de presidente de la comisión de Relaciones Exteriores a la macrista porteña Cornelia Schmidt-Liermann, una Pro-pura que tiene la instrucción de no dar un paso sin consultarla. El motivo es el desaire de Olivos de cambiar de Canciller sin avisarle a nadie de la UCR ni de la CC. “Connie” es uno de los goznes del Pro con las fundaciones alemanas que hace años apostaron a que Macri fuera presidente. Tiene mandato hasta 2019, o sea que tiene anulada la libido electoral. Curioso personaje, como abogada y traductora de alemán terminó en el negocio del tráfico de jugadores de fútbol. Fue una de las estrellas de la venida de Angela Merkel, que fue un ensayo para brindar la seguridad de Buenos Aires en torno al CCK. Allí se hará la reunión de la OMC de este año y la del G-20 del año que viene. En esas dos oportunidades el gobierno ya tiene decidido decretar un feriado nacional para inmovilizar gente y blindar la ciudad ante la amenaza de atentados.

Por debajo de estas estridencias, siguen trabajando los fontaneros de la política, que tratan de sufragar necesidades que otros no ven. Algunos de ellos estuvieron el viernes en Cardales adonde IDEA hizo un pre-coloquio con sindicalistas, empresarios y dirigentes sobre la competitividad. Mario Quintana convivió con sindicalistas de todos los palos y algunos políticos, como Miguel Pichetto, que es un predicador del acuerdismo. El jefe de la bancada peronista del Senado insistió en la necesidad de un pacto político que incluya por lo menos al Congreso y a los gobernadores. Cree que es el único camino para mejorar la competitividad y atraer inversiones. “¿Quién traerá un dólar a un país – argumentó – – en donde los cuatro jueces de la Suprema Corte tienen pedidos de juicio político, en donde todas las medidas del gobierno actual, y las del anterior, están apeladas en la justicia?” Inquietó a los presentes a la luz de los últimos movimientos del Partido Judicial: 1) el fallo de la cámara que le repuso a Alejandra Gils Carbó todas las facultades que le había suspendido un amparo, para mover y concursar fiscales a su aire.  2) la convocatoria de la Corte a las provincias para que digan si les afecta reponerle a Buenos Aires el Fondo del Conurbano. Alguno se acordó allí de Carrió, que frenó el envión del año pasado para jubilar a la Procuradora. “Ya estaría en la casa si se hubiera aprobado el proyecto que le hacía caducar el mandato a los cinco años, recordó uno de los asistentes a la reunión de Cardales. Aquel proyecto del oficialismo lo hizo caer Carrió al decir que era una iniciativa “con nombre y apellido”, es decir antidemocrática. Estas voces acuerdistas han llegado a Olivos, adonde pocos dudan de la conveniencia de hacer el acuerdo que propuso Pichetto el año pasado, apenas asumió el gobierno.

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