Pichetto cosecha entre peronistas ortodoxos
El dúo se prometió seguir de gira con un libreto que por ahora no habla de candidaturas ni de nombres. En este padrón opositor se impone un libreto marketinero, que se inquieta con el argumento de que la peste lo sobreexpone a Larreta como proto candidato presidencial en 2023. La preocupación se basa en el prejuicio no probado de que la gente cambia el voto alguna vez. En la Argentina, las grandes familias mantienen sus opciones a lo largo de los años. Lo que cambian son los candidatos, que suelen defraudar. Habrá que buscar aliados entre los de enfrente, pero un candidato prospera si ancla el voto de los propios, se muestra en control de la situación, promete futuro, y logra dividir al adversario. Pero el votante no cambia, te espera en la bajadita.
Esta prevención sobre los tiempos adelantados obliga al larretismo a atender en todas las ventanillas, porque es un socio de Vidal, de Negri, de Lousteau, de Carrió, de Monzó, de Macri, de Pichetto, de Bullrich. Con ninguno de ellos puede girar en descubierto, pero tampoco hay para todos a la misma hora. El Gobierno trata de explotar las oportunidades posibles para dividirlos. En la faena de ampliar hacia la vereda ajena, ese sector mira los movimientos de Pichetto en el armado de un partido del peronismo republicano, que toma distancia del PJ cautivo hoy de la agenda cristinista.
El actual auditor estuvo el viernes en otro zoom, dedicado a cultivar mitologías del peronismo más ortodoxo, en homenaje a José Rucci, asesinado en 1973, dos días después de que Juan Perón ganase las elecciones para su tercera presidencia. Honrar a Rucci es una cuestión disputada en el peronismo. El asesinato se lo atribuyen a bandas terroristas –FAR, Montoneros, comandos incontrolados u orgánicos– y nadie ha llegado a la verdad. Pero lo homenajean los ortodoxos, y funciona, cada tanto, como un llamador.
En ese zoom hablaron, antes de Pichetto, el ex senador Jorge Yoma, Joaquín de la Torre, armador de peronismo para Vidal, Claudia Rucci –ex compañera de fórmula de José Manuel de la Sota en la PASO del peronismo disidente en 2015, contra Massa-Sáenz–, y Guillermo Britos, intendente de Chivilcoy, el único que pertenece al Consejo Federal, que anima, a distancia, a Roberto Lavagna. Pichetto tuvo una sesión a solas con el estratega más importante de Larreta, el diputado Álvaro González, encargado de mantener en equilibrio el arbitraje entre las tribus larretistas. Pichetto le dijo que él no abandona a Macri, a quien acompañó en la fórmula presidencial. ¿Alguien pide eso en los pasillos del palacio de Uspallata?
Schiaretti insiste en la agenda republicana
El peronismo del interior se mantiene con distancia social frente al trío metropolitano que sesiona en Olivos y el Congreso. El emblema es Juan Schiaretti, jefe de la liga de gobernadores, que no ha aparecido entre quienes respaldaron la quita de los fondos a la CABA. No es la única señal, porque tiene una narrativa distinta, que evoca el mismo discurso con el cual festejó su tercera reelección, en mayo de 2019, una reivindicación del peronismo no cristinista. Este viernes habló en un acto de contrafrente, un homenaje al brigadier Juan Bautista Bustos, el primer gobernador constitucional, del cual se cumplieron 200 años de la muerte.
En ese acto hizo nuevos gestos de cordobesismo. Recordó que Bustos “hizo la primera imprenta de la provincia, garantizó la libertad de prensa, garantizó la libertad de pensar políticamente diferente. En definitiva, fue él quien nos legó el espíritu federal, democrático y progresista que tenemos los cordobeses”. Por si faltase, le habló al prócer: “Nos seguirás guiando a los cordobeses para que sigamos siendo una provincia democrática, federal, tolerante con los que piensan distinto, que respete la libertad de prensa, que respete la división de poderes, una provincia que sea moderna, culta y progresista”.
En el discurso de la victoria en mayo del año pasado, habló de “república”, de equilibro fiscal, de no default, y exaltó a los militares, todas consignas que manifestaron un distanciamiento de Cristina. A las pocas horas se reunió con Pichetto y antes de una semana Cristina anunciaba que Alberto Fernández era su candidato a presidente. Fue la réplica a aquel discurso, que fue visto en el Instituto Patria como una agresión. Precipitó la unidad del peronismo y naufragó el sueño republicano de la mesa de los cuatro (Schiaretti, Massa, Pichetto y Urtubey, y Lavagna que entraba y salía). En el área metropolitana, que desde una visión algo limitada y ombliguista, parece ser el único territorio importante, pelean sordamente Alberto, Cristina y Massa, una suma de tres debilidades que redunda en una debilidad colectiva.
(De la columna Diputados al rojo vivo, Senado a la venezolana y el “debut” de María Eugenia Vidal, en Avant Premiere en Clarín de hoy – https://clar.in/2S6xqP3?fromRef=twitter)