Ficha limpia al papelero
El hombre que no ríe interrumpió la letanía por la Ficha Limpia el martes, en la reunión en el Congreso con los bloques amigos: «Acabo de ver una columna de 20 mil personas que avanza del conurbano con carteles que dicen Ficha Limpia». La mesa se quedó en silencio y Miguel Pichetto habilitó una carcajada generalizada: «Che, pónganle algo de humor a esto», dijo.
Este cruce ocurrió el miércoles en la oficina de Menem cuando se reunieron los bloques amigables. La efusión anímica terminó de sepultar la iniciativa del gobierno de avanzar con ese proyecto. La mesa admitió en que el esfuerzo de llevarla al recinto morirá en el Senado.
El peronismo ha demonizado esa herramienta como un gatillo más del «lawfare» que la tiene a Cristina de Kirchner como blanco. ¿Por qué insisten? Para remediar el bajón de desprestigio que hirió al gobierno cuando canjeó con el peronismo la caída de la sesión por la elección de Menem como presidente de la Cámara.
Ese canje puso en la superficie el método que aplica el gobierno para sacar las cosas en el Congreso: con la oposición amigable se negocia con luz y taquígrafos. Con el peronismo se negocia en la clandestinidad. Pero de eso no se habla.
Un búmeran para quien gobierna
Tan muerto quedó el proyecto que el oficialismo decidió desacoplarlo del tratamiento de algo que le interesa más: la eliminación/suspensión de las primarias PASO. Este asunto, si hay número, irá en una sesión del 6 de febrero y lo que quede de Ficha Limpia irá la semana siguiente. No conviene mezclar los dos temas porque todo puede terminar en la nada.
El tratamiento de Ficha Limpia lo usa el PRO como un escrache permanente y tiene a Silvia Lospennato, la Pasionaria de Ficha Limpia, como un arma de destrucción masiva. Desequilibra al gobierno la presión del peronismo para que se olviden del proyecto, que mucho no les gusta. No porque quieran protegerla a Cristina.
En el fondo saben que ese tipo de normas son un búmeran que se volverá contra ellos. Son leyes que caen sobre quienes desempeñan o han desempeñado cargos de gobierno, que es donde late la corrupción. Nunca se aplicaría a un dirigente de la oposición que nunca tocó una lapicera.
Invitación al borocotismo
Para este tipo de temas el gobierno no tiene brújula, y se deja llevar por las encuestas. Si se le pregunta al público si apoya esas medidas, y la mayoría dice que sí, como dice que querría Boleta Única y no la boleta sábana. Llevado por su impericia en materia electoral el gobierno se embarcó en la sanción de Boleta Única, con lo cual cometió un error táctico irremediable.
La Boleta Única quiebra el efecto de arrastre que tienen las figuras más populares de los partidos sobre las categorías más bajas en disputa. Una formación como el mileísmo, cuyo único activo es la presunta popularidad del presidente, va a elección en 24 distritos sin casi candidatos a quienes se le conozca la cara. Es un requisito para atraer al voto.
Esta necesidad de llevar caras conocidas en la cabeza de las boletas amenaza con licuar más la extrema debilidad de La Libertad Avanza, y es una invitación al borocotismo.
(De la columna «Hay onda, pero no condiciones», ENTRETELAS DE LA POLÍTICA, – En Clarín de hoy- https://www.clarin.com/economia/onda-condiciones_0_mZPqrCC7DJ.html)