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EL DÍA CUANDO FELIPE LO HIZO LLORAR A SERGIO

¿Lloró Sergio Massa cuando Felipe Solá lo fue a decir que se iba con Florencio Randazzo? Mucha emoción, hasta sacarse ronchas (las tapa una incipiente barba). Ante pocos, invitados a la pizzatta de los viernes de Raúl Timerman, confesó: “Mi único recurso político es la intuición. Y mi intuición me dice que tengo que seguir con Sergio”. Alimentó a esa intuición que Massa pudo derramar algún lagrimón para expresar algo que debe demostrar con los hechos: Sos el más importante del equipo. ¿Cómo te vas a ir? ¿Qué le dirá ahora Sergio a un De Mendiguren, a Graciela Camaño o a Roberto Lavagna, que creen seguramente ser los personajes más importantes del elenco? ¿Cómo Felipe se iba a levantar de la mesa y dejarlo a su jefe en un mar de lágrimas? ¿Florencio le ofrecía ser el primer candidato a diputado nacional de una lista aún imaginaria? La promesa de Massa era que Felipe ocupase uno de los primeros cinco puestos de la lista del Frente Renovador a diputados nacionales. A Solá no le encantaba que fuera detrás de Camaño. Es difícil que se haya rectificado el orden. Si las cosas son como parecen, esa lista la encabezará el propio Massa, dejándola a Margarita Stolbizer – si la relación se mantiene – para la senaduría, y para perder, porque si hubiera chances de ganar el candidato sería el jefe del FR. Detrás irá Camaño, Felipe tercero y el “Vasco” cuarto.

El estado gaseoso del peronismo en el área metropolitana resulta altamente tóxico para quienes quieren entenderlo. Por eso abundan más los enigmas que las certezas:

  1. ¿Por qué Alberto Fernández les dice a los peronistas de la Capital que no quiere ser candidato a diputado nacional sino jefe de campaña de Florencio Randazzo? Se lo comunicó a la mesa de conciliación de posiciones que trata de ponerse por encima de las facciones, pero el sábado hubo mesas de propaganda de su candidatura en la avenida Santa Fe. Esa mesa la integran el propio Alberto F, Víctor Santamaría, Eduardo Valdés, Jorge Taiana, Daniel Filmus y alguno más. En esa mesa se escucha de todo pero nadie le cree nada a los otros. Se sospechan entre sí. Ese grupo intenta tomar distancia de los cristinistas extremos que se juntaron el fin de semana en la casa de Juan Cabandié para hacer músculo contra los pejotistas. Se repiten el juego de siempre. El pejotismo necesita de figuras como Cristina, pero ella y sus “chicos” no pueden ir lejos son el manejo que tiene el PJ en los territorios. Además, no todos trabajan para la unidad de todos los sectores, porque en las mesas de unidad siempre salen las bolillas negras y nadie quiere ser víctima de ese procedimiento canalla de la política. Por eso algunos amenazan con irse hasta con Martín Lousteau con tal de extremar la distancia de un acuerdo.

Alberto

Alberto Fernández en un acto del proto-randacismo en La Plata, junto a Mario Oporto y Valeria Amendolara. Fue el sábado.
  1. ¿Qué quiere Cristina? Que todos estén esperando una respuesta prueba que es la jefa del peronismo. Lo demás es literatura, guste a quien le guste. Le atribuyen haber dicho que la candidata en la provincia debe ser una mujer. La razón es una “feminización” de la política que, según ella, representa la gobernación de María Eugenia Vidal. Distraídos, quienes la escuchan dicen: Verónica Magario, cuando seguramente para Cristina hay una sola mujer, ella. Les está diciendo que es candidata.
  2. Nadie puede medir qué peso tiene Carlos Grosso en la mesa de decisiones del gobierno. Pero sí que tiene un rol claro, que es explicarles a sus ex compañeros de ruta, muchos ex funcionarios de su gabinete, qué quiere hacer el gobierno de Macri. En los últimos días les explicó con detalles las razones por las cuales el gobierno quiere que Cristina sea candidata. Nadie da muchas razones para tal dictamen, porque antes los Kirchner decían haber elegido a Macri como adversario, y éste les ganó. En 1987-89, el gobierno radical de Raúl Alfonsín trabajó para la candidatura de Carlos Menem por el peronismo, en la presunción que la confrontación con Eduardo Angeloz los beneficiaría. Menem les ganó.
  3. La saga del Padre Pepe trizó las relaciones de Randazzo con algunos amigos con compromisos con la Iglesia, como Julián Domínguez. El ex ministro ferroviario se hizo sacar un video con un celular explicándole al sacerdote que él cree que es una obligación ser candidato, como si le pidiera la bendición (Ver en: https://twitter.com/Randazzo2017/status/864992337004515328). El propio Pepe mandó una desmentida de cualquier trama política en ese encuentro. Ya hay otro cura notable que le rechazó un pedido de reunión. Los referentes sociales, como el Padre Pepe, van a tener que poner una canastita para que lo visitantes dejen los celulares, algo que ha adoptado, entre otros, Mauricio Macri y Marcos Peña.

Pepe

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