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CAMBIEMOS YA DISCUTE EL DÍA DESPUÉS

RESIGNADOS A LAS ENCUESTAS, LOS CONTRINCANTES PIENSAN EN EL DÍA DESPUÉS DE LAS ELECCIONES • CON EL TERCIO DE VOTOS, CAMBIEMOS BLINDA A MACRI DE AVENTURAS DESTITUYENTES, QUE LAS HAY,  LAS HAY • CLUSELLAS, COMO ZANNINI, APODERADO DE SU PARTIDO EN LA PLATA • TORELLO BLINDA SU OFICINA CON BANDERA PATRIA • IBARRA PLANTA BANDERA EN EL ACONCAGUA Y EL KILIMANJARO • FERNANDO SÁNCHEZ, EL INQUISIDOR, YA MERODEA POR EL ÁREA PRESIDENCIAL • TENDRÁ “C LEVEL”, COMO LOS OTROS CEOs • CARRIÓ EN PROVINCIA, REIVINDICACIÓN DE MONZÓ • EL TRIDENTE QUE FORMA CON NEGRI Y MASSOT DEFIENDE LA TRINCHERA A LO D’ARTAGNAN • CHACO ES PROVINCIA TESTIGO • OXIGENA AL CRISTINISMO, QUE CERRÓ CON FOTO EN SEPIA DE ELLA CON RANDAZZO, LLEVADA POR TAIANA Y ALBERTO • EL RANDACISMO SE DESHILACHA

Los cuarteles de campaña descuentan el final y toman decisiones para el día después. El oficialismo, estragado por encuestas que intentan romper el blindex de la indiferencia, se asegura la supervivencia que le dará el tercio de votos que respalda el proyecto que se abrió en diciembre de 2015. Ese porcentaje de apoyos le permite una ligera mejora en bancas propias, erosiona al peronismo cristinista – el único que le ha declarado la guerra permanente – y bloquea los misiles destituyentes. Aunque cueste nombrar eso en una democracia débil como papel de celofán, un gobierno con ese respaldo impide, por ejemplo, un juicio político al presidente. Esa amenaza la tiene todo presidente, gobernador o intendente que pierda el control de su legislatura por debajo del 30%, porque se gana, enfrente, por mera física política, los 2/3 de los votos para destituirlo. A Néstor Kirchner, que presumía de fuerza, se le cayeron cinco gobernadores, incluyendo a Aníbal Ibarra.

No es chiste, porque el pedido que hizo José Luis Gioja fue en serio. Y Gioja es el presidente del PJ, que además terminó doblegándose ante el cristinismo. Tampoco es chiste que el viernes, en la audiencia en La Plata para discutir las boletas partidarias se presentase en personal el secretario Legal y Técnico Pablo Clusellas a defender, como apoderado del Pro, la casaca partidaria. El gesto dio la muestra de cómo se toma en serio el Pro la elección. Los aficionados a las interpretaciones capciosas recordaron que Clusellas fue compañero del colegio Newman del juez electoral Juan Manuel Culotta y el principal promotor, junto a José Torello, de su polémica designación como subrogante del legendario juez electoral Manuel Blanco, que falleció en 2014. Los que miran los bordes canallas de la política, creen que Clusellas fue a recordarle a Culotta que los reyes magos son los padres. ¿Era necesario? Algunos creen que sí, porque hubo un cruce fiero entre Culotta y Torello, y era mejor que apareciese Clusellas. Después de todo su antecesor en el puesto, Carlos Zannini, también actuó como apoderado del PJ y del Frente para la Victoria. ¿La responsabilidad partidaria va con el puesto público? Mejor ir revisando eso.

Culotta

El juez Juan Manuel Culotta, que subroga en el fuero electoral de Buenos Aires, presidió el viernes la audiencia para discutir el diseño de las boletas electorales. El frente Cambiemos fue representado por Pablo Clusellas, secretario de la Presidencia y apoderado partidario. Como lo fue del PJ su antecesor Carlos Zannini

Ya que sale Ibarra, vale contar que tiene una nueva biografía después de la política. Su partido integra la alianza porteña dentro del PJ, pero no es candidato. Se concentra en otros desafíos, como el andinismo. Ya ha llegado a las altas cumbres del Aconcagua, que escaló este verano. Su performance no baja de los 6 mil metros y ahora se dispone a subir el Kilimanjaro, el legendario volcán de Tanzania que inmortalizó Hemingway (Las nieves del Kilimanjaro). En algunas ascensiones el ex jefe de gobierno tuvo como guía a Mariano Galván, el andinista que murió hace unos días cuando intentaba llegar a la cumbre del monte Nanga Parbat, la llamada “montaña asesina” del Himalaya, por las dificultades que presenta.

Ibarra

Aníbal Ibarra sube montañas en su nueva biografía. Hizo cumbre en el Aconcagua y llevó sus consignas en favor de Milagro Sala. Ahora va por el Kilimanjaro

Y ya que sale el nombre de Torello, el hombre que habita el mangrullo del área presidencial, desde donde vigila todo lo que allí pasa, como los verdaderos ojos de Macri (los otros, Marcos Peña y Mario Quintana, son en realidad sus anteojos), arregla todo para el nuevo inquilino, Fernando Sánchez. Este va casi todos los días por allí, aunque no tiene aún el cargo. Está definiendo su perfil, pero tendrá, como dicen los expertos, “C Level” (la que tienen en las empresas los CEOs, CFOs, CTOs, COOs, etc.). Mira todos los expedientes que pasan pos allí y elige los que mejor puede hacer avanzar. Mirará también las relaciones de la mesa de los CEOs con el Congreso, de manera de evitar las grandes macanas que obligan a retrocesos demasiado caros. Ya le han puesto un mote, “El inquisidor”. Torello, para blindar la primacía como vigía de alto mangrullo, mandó a que le instalen en su oficina una bandera nacional. Como en las películas. Ya tiene el paño. Hasta el viernes le estaban debiendo el mástil. Si no llega va a tener que izarla provisoriamente en una lanza o, más cucamente, en un palo de golf.

Más discutibles son otros logros del día después para Cambiemos. Por ejemplo, ¿qué despliegue territorial puede alcanzar un partido como el Pro, que hasta ahora es una formación vecinal de la Capital Federal, el único distrito que gobierna sin alianza con los radicales y la Coalición Cívica? El Pro le disputó donde pudo algunas candidaturas entrables a la UCR, para mejorar el perfil de esa disputa sorda hacia adentro. Los radicales se ufanan de que conservarán la cantidad de sillas en Diputados, y que en estas elecciones generarán candidatos competitivos para las gobernaciones en 2019 en por lo menos cinco distritos, además de Mendoza, Jujuy y Corrientes, que es donde hoy tienen el poder.

El Pro aspira a sostener la primacía dentro de Cambiemos, que les da la jefatura hoy indiscutible de Mauricio Macri. Sabe que un radicalismo fortalecido no tardará mucho en pelearle el dominio dentro de la marca Cambiemos. Por eso imagina avances sobre el tridente que hoy se ha fortalecido en el control de Diputados. Ya anuló a Emilio Monzó en donde más podía juguetear, la provincia de Buenos Aires. La revancha del presidente de los diputados ha sido la movilización de Elisa Carrió para salvar María Eugenia Vidal de una derrota frente al peronismo cristinista.

La gobernadora se jugaba el puesto si hubiera dejado que Lilita fuera candidata en Buenos Aires. Si ganaba se quedaba con el futuro de Cambiemos en la provincia, si perdía era un cataclismo para todos. El retiro de Carrió de Buenos Aires envalentonó al peronismo y a Cristina, que vio la ancha avenida del medio sin nadie que los frenase en serio. Por eso ahora Carrió fatiga las pantallas mostrándose con la gobernadora, a quien había declarado las hostilidades hace menos de tres meses. “A mi casa no viene más a comer”, llegó a decir, defraudada por sus inconsistencias. Que Lilita camine la provincia es un triunfo del eje que ella armó con Monzó, a quien lo prefería como candidato a senador nacional, en lugar de Esteban Bullrich. Antes había neutralizado una candidatura a diputado de Diego Santilli con el mensaje de que reemplazaría a Monzó en la presidencia de Diputados.

Carrio

Elisa Carrió el viernes en Mar del Plata, con candidatos bonerenses y Fernando Sánchez, que ya camina por el área presidencial. Allí lo han bautizado como “El inquisidor”.

El Pro no se queda quieto en esa disputa con los radicales. Ahora filtra otras quimeras, como que la futura diputada Carmen Polledo está anotada para reemplazar a Nicolás Massot como jefe del bloque del Pro. Otra es que José Cano, uno de los radicales predilectos de Macri, está nominado para reemplazarlo, cuando sea diputado, a Mario Negri como jefe del bloque UCR. Primero, Cano tiene que ganar las elecciones en Tucumán. Después convencer a los radicales del bloque que lo aprueben como nuevo jefe. En el Pro un cambio así se hace con un dedazo. En el radicalismo nadie mete mano y cualquier cambio es resultado de una negociación horizontal. Cano ya se quedó en las gateras como ministro de Salud del primer gabinete de Macri (lo vetaron los laboratorios farmacéuticos, como se contó en el libro Macri Confidencial). Ahora lo sacan del ministerio del Plan Belgrano, en donde lo tenía de interventor a Gerardo Morales, y lo mandan a pelear la elección fiera de Tucumán.

La bancada radical, además, tiene una herramienta fuerte para frenar el avance del Pro. Buena parte de sus miembros están dispuestos a retirar a la UCR del interbloque oficialista. Esa idea la discuten desde el año pasado, cuando tuvieron que soportar la tormenta de desaciertos del poder Ejecutivo (baja de jubilaciones, casos Panamá Papers y Correo, etc.) y defenderlos desde afuera del círculo de decisores. Si este ánimo avanza, la UCR se desgajaría del interbloque, seguiría en la alianza de gobierno, pero negociaría los temas legislativos de a uno con el Pro, la Coalición Cívica y la Casa de Gobierno. Si gana adeptos la candidatura de Federico Storani como presidente del Comité Nacional esta discusión se dará en el partido antes de fin de año. El tridente Monzó ya sabe todo esto y se ha conjurado como los mosqueteros de D’Artagnan, uno para todos y todos para uno. Si tocan a cualquiera de los tres, se van todos juntos, y ahí te quiero ver.

También intenta el peronismo desperezar a la vecindad distraída por las vacaciones de invierno, en el intento de aprovechar las tres semanas que quedan hasta las PASO del 13 de agosto. El resultado de ayer en el Chaco fue un tubo de oxígeno, por el triunfo del PJ local. Si era un test, benefició a la oposición, y más si el principal referente del partido es Jorge Capitanich, un dirigente que es más cristinista que Cristina en el sentido de que abjura del peronismo del interior, que busca convivir con Macri y repartir poder con Cambiemos. El PJ de ese distrito perdió una banca, pero igual ganó. Jugaba las posiciones ganadas en 2013, cuando el peronismo de esa provincia protagonizó una elección muy buena. Capitanich no pudo festejar tanto porque en Resistencia perdió por dos puntos frente a Cambiemos. “No se jugaba el gobierno municipal”, justificó. Había criticado a Cristina por no darle las PASO a otros dirigentes del peronismo de Buenos Aires. Pero ahora le regala este envión que es haber ganado la elección en el Chaco. El Chaco es una provincia-testigo porque allí disputan poder radicales y peronistas y sus dirigentes tienen relieve nacional, como Ángel Rozas, Capitanich o Aída Ayala.

Cada cual atiende su palo: Cristina hace campañas “humanas”. Capitanich festeja triunfo del peronismo en el Chaco, una provincia testigo del humor político nacional.

Las chances de Cristina mejoran por algunos efectos del cierre bizarro en Buenos Aires. La inexperiencia del debutante Randazzo dispersó el apoyo que traía Julián Domínguez de sindicatos, que por lo menos había sacado 20 puntos en las PASO de 2015. Florencio le ofreció ir de segundo de “Bali”” Bucca, un intendente de contrafrente. Inadmisible para el ex presidente de la cámara de Diputados, que además había sido ministro nacional y pre candidato a presidente. “Ni en lo personal podría haber aceptado eso; menos aún en lo político”, les dijo Julián a los suyos.

También Cristina tuvo desprolijidades de armado, que incluyeron una extraña cita con Randazzo, para ofrecerle ser su primer diputado. Nadie había confiado tanto en él, y eso revela el desconcierto en que estaba ella, presionada a un arreglo por Jorge Taiana y Alberto Fernández en una fotografía en sepia del cristinismo de antaño. Cristina hizo lo que hizo porque no quería competir con nadie. Forzó listas únicas en casi todos los distritos de la provincia. Los que se quedaron en el PJ deberán ir a una pelea en las PASO con muchas listas en los municipios, que los deshilachará. El resultado será desvastador para el randacismo porque si queda fuera de la polarización con Cambiemos, algo que todos presumen, se licuarán los apoyos hacia su lista. Esta dispersión alimentará a Cristina porque del peronismo Sergio Massa ya se llevó todo lo que podía.

Foto principal: Mauricio Macri se saluda con Alfredo Cornejo en Mendoza.

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