El otro revés lo va a cobrar el gobierno el año que viene, por el pacto que hizo con el peronismo para integrar la representación de la cámara en la Auditoría General de la Nación. Fue una sorpresa que dinamitó lo que quedaba de relaciones con el PRO y la UCR, que lo facturaron horas más tarde en el Senado al bajarse del apoyo a la ley laboral.
Se lo recordó Cristian Ritondo cuando levantó a su bancada y se retiraron del recinto. «- Que les quede bien claro que la falta de códigos y de respeto con los compromisos asumidos, corre por cuenta de La Libertad Avanza y por quien preside esta Cámara«.
Desde 2023 el gobierno había demorado la designación de los auditores por Diputados para lo cual conocía del acuerdo de que el peronismo se llevaba uno, el radicalismo otro, y el PRO otro. Esperaron a la nueva constitución de la legislatura para darle dos al peronismo – Juan Forlón y Pamela Calletti, y uno para una candidata propia, Mónica Almada de origen radical. Fue un golpe palaciego.
Al ingresar a la sesión el diputado del PRO Álvaro González se cruzó con Lule Menem, que estaba controlando la asistencia de los diputados de LLA que entraban. Cruzaron chanzas de ocasión y Lule le dijo que la AGN sería un tema para tratar en el futuro, cuando se reformase la ley que ordena una cantidad de miembros y los plazos de mandato.
Era un cuento de Navidad, porque estaba todo preparado para que jurasen, en la madrugada del jueves, los tres auditores que, junto al peronista Juan Manuel Olmos, por lo menos pueden tener quórum para sesiones. Este incidente provocó la ira de Mauricio Macri, que tenía como candidato a su principal asesor, Jorge Triaca. No esperaba tamaño agravio y se lo hará saber a todo el que se cruce este fin de semana, antes de refugiarse en Cumelén hasta febrero.
(De la columna «El Gobierno consiguió una derrota buscada», Entretelas de la política, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/gobierno-consiguio-derrota-buscada_0_oeL2zcG94C.html
Foto principal: Palacio Alfonsín, sede de la AGN