Juntos por el Cambio y Cambiemos, que representó entre ese año y hasta 2025 al 40% de los votos del electorado moderado de los grandes distritos de la Argentina.
Es el voto que, forzado por la polarización del Estado entre conservadores mileístas y peronismo, se puso detrás de Milei en 2023 y 2025. Sacar de la cancha a JxC se logró disipando el poder de sus dirigentes más importantes, que fueron los del PRO y los de la UCR.
Estas dos formaciones han dado el salto del transfuguismo de sus líneas intermedias hacia el mileísmo. El ataque a Macri en el pacto de la AGN responde a que conocen lo que Mauricio repite en todos los foros de su partido: que en 2027 la fuerza debe tener un candidato presidencial para competir con Milei. Para bloquear esta marcha, lo primero es aislarlo y rematarlo a Macri. Lo han logrado. Hasta ahora.
Las PASO, aplanadora de partidos
El gobierno da la prueba de que pertenece al espectro peronista con el síndrome de cambiar las reglas electorales antes de cada compromiso electoral. También se alía con el pejotismo del Congreso para liquidar los últimos restos de Cambiemos y del PRO, incluyendo la figura de Mauricio Macri, a quien Milei le besaba las manos en Acassuso mientras Karina se fascinaba con decoración de Juliana en la residencia en donde se firmó el primer pacto.
En 2007 el peronismo de la familia Kirchner arrasó mediante la concertación con una porción del radicalismo. Una alianza que duró —diría un mendocino como Julio Cobos— menos que un pelado en la nieve. Le permitió ganar, pero ante el tropiezo de 2009, creó las primarias PASO como un sistema para validar candidaturas, no elegirlas, y para castigar a los perdedores de las internas partidarias, inhabilitándolos para competir en las generales por afuera.
El sistema le sirvió para ganar en 2011, pero despedazó al peronismo en las elecciones sucesivas. Ya en 2015 Cristina perdedora y Mauricio ganador cantaron los funerales de las PASO. Prometieron sepultarlas por caras e inútiles. Unas PASO en Buenos Aires entre Aníbal Fernández y Julián Domínguez por la gobernación había precipitado la derrota del peronismo, que gobernaba desde 2002 y dominaba la mayoría de las provincias, con ciclos completos de mayoría en las dos cámaras del Congreso. No lo lograron.
Alberto Fernández arrancó su gestión en 2019 pidiéndole a Jorge Landau, legendario apoderado del peronismo, que elaborase un proyecto de derogación de las PASO. Esta columna lo informó en enero de 2020, cuando regía aún la primavera del retorno. Tampoco lo pudo lograr. Pero sí logró que las PASO despedazasen a Juntos por el Cambio en las presidenciales del 2023, y llevaron a Milei a la presidencia.
(De la columna «Fantasías de boleta única para todas las categorías», Entretelas de la política, en Clarín de hoy – https://www.clarin.com/economia/fantasias-boleta-unica-todas-categorias_0_5XIjXGZFNy.html )